La Organización de Estados Americanos (OEA) celebra hoy la primera sesión plenaria de la XLI Asamblea General centrada en la seguridad ciudadana en la que se espera que el presidente de Honduras, Porfirio Lobo, agradezca la vuelta de su país al organismo.

Los 22 cancilleres y representantes del hemisferio que participan en la Asamblea comenzarán sus deliberaciones sobre la resolución propuesta por El Salvador, país anfitrión, para combatir el narcotráfico y el crimen organizado en el continente.

Aunque el eje central de la primera sesión plenaria será la seguridad, se prevé que quede un tanto eclipsada con la presencia de la delegación hondureña, que por primera vez en dos años, participará de nuevo en el máximo organismo de la organización.

Honduras fue suspendido el 4 de julio de 2009, días después del golpe de Estado que derrocó al presidente Manuel Zelaya, tras las infructuosas labores diplomáticas de los países miembros y de la comunidad internacional para restablecer el orden democrático.

La mayoría de países miembros de la OEA votaron a favor del reingreso de Honduras -con la excepción de Ecuador- después del acuerdo suscrito por Lobo y Zelaya, impulsado por Venezuela y Colombia, para garantizar la vuelta del exmandatario hondureño a su país.

La OEA comenzará así las sesiones de trabajo de una asamblea en la que, según han reiterado el secretario general, José Miguel Insulza, y el ministro de Relaciones Exteriores salvadoreño, Hugo Martínez, esperan alcanzar resultado "concretos".

La asamblea fue inaugurada oficialmente el domingo y tendrá lugar en el Centro Internacional de Ferias y Convenciones (CIFCO) de la capital salvadoreña.

Esta es la segunda vez que El Salvador acoge una Asamblea, después de la celebrada en noviembre de 1988, en la que se suscribió el protocolo de San Salvador sobre Derechos Humanos.