Jessica Pérez es rubia y delgada; camina despreocupada por la acera con una camiseta sin mangas, pantalones coloridos, zapatillas livianas y será la modelo en traje de baño de Sports Illustrated en el 2012.

El ejercicio y una dieta saludable son parte de su trabajo, dice la costarricense Pérez, pero eso ni incluye usar prendas elegantes para una clase de yoga o de Pilates, ni para trotar.

"Me pongo lo que esté limpio", asegura. "Soy una mujer chapada a la antigua, que usa una camiseta vieja. Camisetas sencillas sin mangas y pantaloncitos cortos; una colita en el cabello y nada de cosméticos".

Eso no quiere decir que no tenga sus caprichos: Usa solo camisetas sin mangas --jamás una de mangas cortas-- y no le gustan los sostenes moldeados de ningún tipo. Tampoco le gustan los tirantes porque hacen mucha presión sobre los hombros. Por ello prefiere el estilo deportivo con soporte en la espalda o el cuello.

Si está haciendo Pilates, se pone pantalones de yoga tipo Capri, porque "nunca sabes quién pasará por allí", según explica. "Los pantaloncitos cortos pueden dejar ver tus partes íntimas en ciertas poses".

También prefiere telas absorbentes, que alejen el sudor del cuerpo.

En cuanto a las zapatillas, cuanto más livianas, mejor. Las reemplaza religiosamente cada seis meses. En el día de esta entrevista, recorre un gigantesco local de Niketown en Manhattan y le llama la atención el modelo Lunar Glides, sobre todo la combinación de negro y azul, pero es leal al modelo conocido como Nike Free Run.

Parece una niña en una tienda de golosinas. Examina a fondo la confección de las prendas según el tipo de actividad al que están destinadas y adora los colores del arco iris. Asegura que muy rara vez tiene tiempo de ir de compras por su ajetreada agenda, que incluye muchos viajes.

Pérez es hija de madre estadounidense y padre costarricense. Nació en Costa Rica, se crió mayormente en Honduras y, de adolescente, se mudó a Ecuador. Ahora vive en Nueva York y ha modelado para Abercrombie & Fitch y Victoria's Secret. Sus fotos fueron publicadas por revistas de moda como Allure, Cosmopolitan y Glamour. Es la tapa de la edición de junio de Shape.

Con sus 24 años, dice que está siempre en buena forma, lista para lucir trajes de baño, aunque si sabe que se avecina un trabajo en el que tendrá que modelar bikinis, se entrenará un poquito más de tiempo y evitará la carne roja por unos días. "En esas épocas sueño con hamburguesas", confiesa.

Su otra debilidad son los dulces, sobre todo el chocolate, pero dice que aprendió a comerlos con moderación.

Se siente cómoda en un traje de baño, incluso si es estrecho. Cuando trabaja, no es ella misma sino la modelo profesional y puede lucir un bikini por horas. Ha tenido numerosos percances --se le ha salido el corpiño en el mar y le han pedido que use diminutas tangas--, pero eso no la afecta, porque le sucede a Jessica Pérez la modelo, no a la persona.

Cuando no trabaja, no obstante, Jessica Pérez dice que es más bien recatada y siempre lleva pantaloncitos o algo que le cubra el torso en la playa. Su traje de baño preferido es uno en el que el tirante pasa por detrás del cuello, porque cubre bastante, le da soporte a los senos y muestra lo justo.

Para su carrera es importante que mantenga una figura femenina, señala Pérez, quien debe preocuparse de no subir ni bajar demasiado de peso y de no sacar muchos músculos. "Me pagan para que tenga curvas, a veces ese es un equilibrio delicado", expresó.

Pérez dice que su entrenador Justin Gelband la mantiene motivada cambiando sus rutinas de ejercicios. Trotar es su ejercicio cardiovascular preferido. Generalmente hace unos tres kilómetros (cinco millas). Un día lleva pesas, al día siguiente se concentra en la velocidad o corre en subida.

Los días que no trota, va al Centro Yoga Abhyasa de Brooklyn, cercano a su departamento. Su mejor pose es el triángulo, afirmó.

Le gusta el hecho de que puede hacer yoga en cualquier sitio del mundo. Cuando está en su casa, cuando trabaja en Europa o cuando está de vacaciones en algún lugar exótico. "Lo bueno del yoga es que es un ejercicio universal, una no necesita hablar el idioma (del instructor). Puedes ir a Francia y Alemania e imitar a la persona que está a tu lado".

Pérez dice que rara vez pasa un día sin hacer ejercicios, sobre todo porque le cuesta reanudar la rutina si la suspende. "Aunque sea poco, siempre hago algo. El ejercicio pasa a ser parte de tu vida".

Cuenta con orgullo que durante las Navidades le recomendó a su padre que se ejercitase y él comenzó a ir a clases de bicicleta y a hacer caminatas rápidas. Ya bajó casi siete kilos (15 libras), comenta. "No tienes que hacer un programa avanzado. El ejercicio debe ser algo natural, como cepillarte los dientes".