Los presidentes de Brasil, Dilma Rousseff, y Venezuela, Hugo Chávez, acordaron el lunes un financiamiento de 637 millones de dólares para la construcción de un astillero de los países del ALBA en el estado venezolano de Sucre.

El crédito será concedido por el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) de Brasil y en la construcción de la obra participarán empresas brasileñas según el convenio firmado durante la visita de Chávez a Brasilia.

Los recursos del BNDES serán canalizados por la petrolera estatal venezolana PDVSA, que estará a cargo del astillero. ALBA (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América) está formada por Bolivia, Cuba, Ecuador, Nicaragua, Dominica, Antigua y Barbuda y San Vicente y las Granadinas.

El acuerdo forma parte de un conjunto de 10 acuerdos que prevén inversión en infraestructura en Venezuela.

Uno de ellos es una carta de compromiso entre PDVSA y la empresa brasileña Braskem para estructurar un financiamiento por 4.000 millones de dólares en infraestructura vial, de vivienda y transporte, explicó el vicepresidente de refinación de PDVSA, Asdrúbal Chávez. PDVSA otorgaría derivados petroleros como respaldo del financiamiento.

El líder venezolano, quien caminó ayudado por un bastón por una lesión de rodilla, visitó Brasil para un encuentro con Rousseff por primera vez desde que la líder brasileña asumió el poder el 1 de enero de manos del ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva, quien llegó a tener un entendimiento estrecho con Chávez.

Ninguno de los acuerdos hizo referencia a la refinería de petróleo pesado Abreu e Lima, que Brasil y Venezuela comenzaron a negociar en 2005, pero que la petrolera brasileña Petrobras comenzó a construir por su cuenta por falta de acuerdo con PDVSA, que debía entrar con 40% del financiamiento del proyecto.

Chávez dijo a periodistas al final de su visita que PDVSA tiene los recursos para aportar a la construcción de la planta, pero que aún está negociando con algún banco brasileño que sirva como garante de su participación. Se mostró confiado en que habrá un entendimiento antes de agosto para concretar la presencia venezolana en la refinería.

Manifestó también el interés de su país por adquirir entre ocho y 20 aviones de la empresa brasileña Embraer para la compañía venezolana de aviación Comviasa, que pretende realizar vuelos a países del Caribe, aunque dijo que esperaba concretar esa negociación en el futuro.

Chávez destacó que los dos países están creando, a través de sus acuerdos, un modelo nuevo de relacionamiento "que no se limita a la competencia; estamos creando un modelo de complementación y cooperación económica, social, política y científica. Estos convenios dan fe de ello".

"Venezuela quiere fortalecer su industria y su agricultura, quiere fortalecer su infraestructura y agregar valor a los inmensos recursos naturales de que dispone", comentó Rousseff en una declaración formulada junto a Chávez. "Brasil quiere y puede contribuir con ese esfuerzo", agregó.

Aseguró además que las empresas brasileñas continuarán empeñadas en el desarrollo de obras en Venezuela, incluyendo plantas hidroeléctricas, carreteras, redes de metro, siderúrgicas, petroquímicas y construcción naval.

"Las dimensiones y el alcance de esos proyectos demuestran la confianza del sector privado brasileño en la economía venezolana", agregó la líder brasileña.