Wall Street vivió hoy su peor día desde agosto pasado ante una nueva tanda de noticias macroeconómicas decepcionantes en Estados Unidos, que infundió el miedo a que esta potencia mundial esté viviendo una desaceleración de su recuperación económica.

El Dow Jones de Industriales, el principal indicador de la Bolsa de Nueva York, estrenó junio con un descenso del 2,22 % con el que cerró en las 12.290,14 unidades, lo que supone el retroceso más pronunciado en un solo día de ese índice desde el 11 de agosto del año pasado, cuando perdió el 2,49 %.

Algo parecido ocurrió con los otros dos principales índices de Wall Street, el selectivo S&P 500 y el índice compuesto del mercado Nasdaq, que comenzaron el nuevo mes con sendas caídas del 2,28 % y el 2,33 %.

El parqué neoyorquino inició junio con esos números rojos un día después de haber sellado mayo con una bajada mensual del 1,88 % en el Dow Jones, que supuso además la primera vez que el índice de referencia de la principal plaza financiera del mundo registraba un descenso mensual desde que comenzó el año.

El optimismo con el que Wall Street inició 2011, confiado en que había indicios de una sólida recuperación, se veía truncado hoy de nuevo por un pesimismo generalizado entre los inversores, quienes empezaron a dejarse empapar por el goteo casi constante de malas noticias macroeconómicas que han recibido en las últimas semanas.

Así, los inversores empezaron a cuestionar la solidez de la recuperación económica de EE.UU. y comenzaron a temer una desaceleración o incluso un retroceso, por lo que algunos analistas económicos auguraban que la Reserva Federal (banco central) podría verse obligada a inyectar un tercer estímulo económico para reavivar la economía.

La razón de ese pesimismo llegaba antes de la apertura de la mano de la firma Automatic Data Processing (ADP), que anunció que el sector privado estadounidense creó en mayo 38.000 empleos netos, una modesta cifra si se compara con los 177.000 generados el mes anterior y que muestra una desaceleración de ese indicador.

Esas cifras de ADP, que además revisó a la baja los empleos que el sector privado generó en abril desde 179.000 a 177.000, coincidieron con la difusión de los datos sobre número de despidos anunciados en mayo también en el sector privado que elabora la consultora Challenger, Gray & Christmas.

Según sus datos, las empresas estadounidenses anunciaron en mayo 37.135 despidos, 1,8 % más que el mes precedente.

Ambos datos decepcionaron a los inversores y dejaron muy bajas las expectativas para el informe sobre empleo de mayo que difundirá el Gobierno de EE.UU. este viernes.

A los datos sobre empleo se unió más tarde la noticia de que el sector manufacturero de EE.UU. ralentizó su crecimiento en mayo hasta registrar su ritmo más bajo de los últimos doce meses, según el Instituto de Gestión de Suministros, que atribuyó ese descenso a la caída de los nuevos pedidos y la producción.

Ese cúmulo de malas noticias contribuyó en gran parte a los descensos de hoy, pero fueron las noticias procedentes del exterior las que determinaron la estampida que vivió el parqué neoyorquino en la recta final de la jornada.

Poco antes del cierre de la Bolsa de Nueva York, la agencia de medición de riesgo Moody's anunciaba que rebajó tres escalones la calificación de la deuda soberana de Grecia y amenazaba con volver a degradarla ante el riesgo de una reestructuración y el impago de la deuda helena.

Moody's rebajó a Caa1, desde B1, la nota de los bonos griegos en moneda local y extranjera, con lo que los hundió aún más en el nivel de bono basura, y situó la nueva calificación en perspectiva negativa, lo que significa que puede volver a rebajarla.