El Gobierno de Ecuador y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) echaron hoy a andar el fondo para proyectos de la iniciativa Yasuní-ITT, un ambicioso plan que busca dejar bajo tierra un gran yacimiento petrolífero en la Amazonía a cambio de compensaciones internacionales.

Representantes del Gobierno ecuatoriano y del PNUD, así como los embajadores representantes de los países donantes y una indígena amazónica, por la sociedad civil, llevaron hoy a cabo en Quito la primera reunión del Comité de Dirección de dicho fondo, que identificará los proyectos a ser financiados.

Entre los proyectos que se analizan están programas para la preservación del Parque Yasuní y el desarrollo de fuentes de "energía limpia", dijo el secretario nacional de Planificación, René Ramírez.

Por su parte, la ministra coordinadora de Patrimonio, María Fernanda Espinosa, que preside el comité, dijo que su instalación es un "nuevo hito que da un aliento a la iniciativa" Yasuní, en declaraciones antes de la reunión, efectuada en la sede de la cancillería en Quito.

Ecuador quiere recaudar unos 3.500 millones de dólares en los próximos 12 años en aportes de la comunidad internacional a la iniciativa Yasuní ITT por no explotar el petróleo de una región amazónica de extraordinaria biodiversidad y hábitat de algunos pueblos indígenas en aislamiento voluntario.

Esa cantidad supone la mitad de lo que el país calcula que podría obtener si explotara el crudo en los campos Ishpingo, Tambococha y Tiputini, localizados en el Parque Nacional Yasuní.

Las aportaciones que Ecuador reciba se dedicaran a los proyectos que defina el comité inaugurado hoy.

Espinosa no quiso decir cuánto dinero se ha recaudado hasta ahora, pero remarcó que existen "resultados alentadores" en la recogida de aportes de varios países e instituciones privadas.

Recordó que el Fondo será administrado por el PNUD y dijo que en el directorio también participarán los representantes o embajadores de España, Perú e Italia, por el grupo de países que ya han efectuado o comprometido aportes para el proyecto Yasuní-ITT.

Asimismo, destacó la presencia en la reunión de los embajadores de Holanda y Alemania, que estudian aportar a la iniciativa, así como de Ivonne Baki, que es la jefa negociadora del proyecto.

Espinosa dijo que en esta primera cita se hará un "repaso del paquete de proyectos que serán financiados con los recursos del fondo fiduciario" o que pueden ser calificados.

Baki admitió que la crisis financiera "ha afectado para que los fondos no lleguen como se esperaba", aunque "están llegando" a un fideicomiso internacional administrado por el PNUD, que sirve como reservorio de los aportes.

Bisrat Aklilu, representante del PNUD y coordinador ejecutivo del fondo, dijo que la administración de los recursos recibidos se hará "de forma transparente y totalmente responsable".

También Manuela Ima, una indígena de la etnia waorani, de la zona del Yasuní, y representante de la sociedad civil en el directorio, recordó que el proyecto es una alternativa para los pueblos que viven en la Amazonía, incluso para las comunidades en aislamiento voluntario.

"He venido a escuchar sobre el proyecto, que vamos a hacer unidos", pero "respetando" los principios y la forma de vida de los pueblos indígenas amazónicos, apuntó.