La presidenta Dilma Rousseff lanzó el jueves un plan dirigido a erradicar la miseria extrema de Brasil, que afecta a 16,3 millones de personas.

La meta de la gobernante es unir programas sociales en marcha con iniciativas nuevas para en sus cuatro años de mandato elevar el nivel de vida de millones de personas con ingresos mensuales de hasta 70 reales (44 dólares), considerado insuficiente para satisfacer sus necesidades básicas.

El programa Brasil Sin Miseria prevé la localización y registro de todas las personas en condiciones de miseria extrema para asegurar su inclusión en programas sociales, según la ministra de Desarrollo Social, Tereza Campello.

"Estamos lidiando con el sector más vulnerable de la sociedad y atenderlas exigirá un esfuerzo redoblado del Estado", comentó la ministra en la ceremonia de lanzamiento del programa.

No quedó claro inicialmente cuánto será invertido en todas las iniciativas contempladas en el programa.

Dijo que con un detallado mapa de la pobreza las familias en condiciones extremas serán atendidas para asegurar una transferencia de ingresos que mejore sus condiciones de vida, acceso a luz eléctrica, agua potable, salud y educación para los niños.

El plan también prevé cursos de calificación para 1,7 millón de personas en áreas urbanas para facilitar su acceso al empleo, al tiempo que dará apoyo para la creación de microempresas y microcréditos otorgados por bancos públicos.

En áreas rurales, el programa contempla ampliar el acceso de los agricultores familiares en condiciones de pobreza a un programa de adquisición de alimentos mediante el cual el gobierno garantiza precios mínimos para productores pobres en el campo.

También se prevé una beca trimestral de 188 dólares para las familias rurales que preservan los bosques nativos, así como apoyo técnico y semillas para mejorar su productividad.

Un 8,5% de la población brasileña, de 190 millones, vive en condiciones de pobreza extrema, principalmente en la región noreste del país, que concentra a 76% de este segmento.

Antes de la ceremonia del lanzamiento del plan, Rousseff se reunió con el presidente del Banco Mundial, el estadounidense Robert Zoellick, quien la víspera anunció un aumento de los créditos para apoyar a Brasil con sus programas sociales.

En los últimos ocho años, 28 millones de personas salieron de la pobreza y 36 millones pasaron a formar parte de la clase media gracias a un aumento en sus niveles de ingresos.