Un ex supervisor de sicarios del Cartel del Norte del Valle de Colombia fue declarado culpable de siete acusaciones de narcotráfico en un tribunal federal de Miami.

Un jurado encontró culpable a Oscar Varela García --conocido como "Capachivo"-- de todas las acusaciones que enfrentaba, entre ellas asociación ilícita para importar cocaína a Estados Unidos, conspiración para poseer cocaína con la intención de distribuirla, y lavado de dinero, de acuerdo con información suministrada por la fiscalía federal de Miami el martes por la noche.

También fue declarado culpable del homicidio de una persona que ofrecía información sobre el cartel de la droga a funcionarios estadounidenses y de obstruir la justicia a través del homicidio.

El veredicto del jurado tuvo lugar el viernes pasado, después de un juicio de un mes ante la jueza Cecilia Altonaga.

La magistrada dará a conocer la sentencia de Varela García en una audiencia fijada para el 18 de agosto.

Varela García, quien durante años trabajó para el líder del Cartel del Norte del Valle Diego Montoya Sánchez, fue capturado en Colombia en julio de 2008 y extraditado a Estados Unidos en marzo de 2010.

Durante el proceso judicial se ventiló el papel de Varela García como sicario del Cartel del Norte del Valle y de Montoya, un ex fugitivo de la Oficina Federal de Investigaciones (conocida como FBI, por su nombre en inglés) que fue condenado a 45 años de prisión.

El Cartel del Norte del Valle surgió a mediados de los 90, después de que fueron encarcelados los líderes del Cartel de Cali, los hermanos Gilberto y Miguel Rodríguez Orejuela. Los dos fueron extraditados a Estados Unidos.

El FBI estima que en su apogeo, el Cartel del Norte llegó a introducir el 60% de la cocaína colombiana que ingresaba a Estados Unidos.

Varela García es la tercera persona declarada culpable en el caso judicial del asesinato del informante, después de Diego Montoya Sánchez y su hermano Eugenio Montoya Sánchez, condenado a 30 años de prisión.

"Este veredicto pone de manifiesto que continuamos combatiendo el peligro que representa el tráfico internacional de narcóticos y la violencia atroz asociada con él", expresó el fiscal estadounidense Wilfredo Ferrer en un comunicado de prensa.

La evidencia presentada durante el juicio mostró que a comienzos de los 90 Varela García supervisó un numeroso grupo de sicarios que utilizaban la violencia para cumplir con las órdenes de Diego Montoya Sánchez.

Entre sus responsabilidades estaba la de supervisar el secuestro de narcotraficantes y sus familiares para que pagaran deudas que tenían con Montoya, el asesinato de narcotraficantes sospechosos de haber robado cocaína del cartel y la tortura y asesinato de presuntos informantes y testigos, de acuerdo con las acusaciones presentadas por los fiscales.

Las pruebas presentadas mostraron que el acusado facilitó la tortura y el asesinato de una persona que ofrecía información a Estados Unidos en una finca de Jamundi, una población colombiana ubicada al sur de Cali.

Sicarios de la organización torturaron a la víctima durante horas para que revelara qué había expresado a los agentes de Estados Unidos. Luego la asfixiaron hasta matarla, desmembraron su cuerpo y lo arrojaron en un río.

Varela García les habría sugerido que emplearan un bate de béisbol para quebrarle las piernas y luego apretarle el área impactada para que el intenso dolor forzara a la víctima a hablar, según los fiscales.