La agencia ambiental brasileña concedió el miércoles la licencia para construcción de la polémica represa hidroeléctrica de Belo Monte sobre el amazónico río Xingu, rechazada por ecologistas e indígenas.

El Instituto Brasileño del Medio Ambiente (Ibama), ejecutor de las políticas ambientales del gobierno, concedió la autorización para que el consorcio Norte Energía (NESA) pueda construir la planta a cambio de apoyo a programas sociales y una inversión millonaria en áreas de conservación.

"El licenciamiento fue marcado por un robusto análisis técnico y resultó en la incorporación de beneficios socioambientales", dijo Ibama en un comunicado.

La institución señaló que mantendrá un equipo en la región del río Xingu que vigilará la instalación de Belo Monte, que debe convertirse en la tercera mayor hidroeléctrica del mundo, y evaluará el cumplimiento de las condiciones.

Entre las condiciones previstas están acciones en salud, educación y saneamiento, así como una inversión de 100 millones de reales (63 millones de dólares) en seguridad pública en anticipo de un aumento de la población con la llegada de trabajadores a la planta.

La licencia exige también que las comunidades vecinas de Altamira y Vitória do Xingu cuenten con 100% de servicios de agua potable, alcantarillas y desecho de residuos sólidos, así como mejores condiciones de vivienda para pobladores en áreas propensas a inundaciones cercanas al Xingu.

En materia ambiental, la licencia exige la preservación permanente de 500 metros de área de bosque alrededor de los dos reservorios de agua que se formarán con la represa y una inversión de 63 millones de dólares en unidades de conservación aledañas al proyecto.

Asimismo, NESA tendrá que cooperar con Ibama dando apoyo logístico a acciones de control de crímenes ambientales, como tráfico de animales silvestres y explotación ilegal de madera.

Con una capacidad instalada de más de 11.000 megavatios, Belo Monte es considerada por el gobierno crucial para el abastecimiento energético futuro de Brasil. Será la tercera en tamaño luego de Tres Gargantas, en China, e Itaipú en la frontera entre Brasil y Paraguay.

El proyecto tenía un valor previsto de 11.000 millones de dólares aunque versiones recientes de la prensa indican que la construcción de la planta podría llegar a 21.000 millones de dólares. No fue posible verificar el costo previsto.

Ambientalistas han alertado que la planta provocará un desplazamiento de hasta 40.000 habitantes de la zona, por encima de los 19.000 calculados por el gobierno, y que trastornará la vida de los pobladores al destruir áreas boscosas, sacrificar especies de peces e interrumpir una ruta de tránsito por barco para comunidades vecinas.

Adversarios del proyecto se movilizaron para impedir su aprobación, logrando obtener el apoyo de figuras de renombre mundial como el cineasta canadiense James Cameron, creador de las películas "Titanic" y "Avatar".

No obstante, Ibama destacó en la licencia que la versión del proyecto que fue aprobada contempla una reducción de 43% en el volumen de excavación previsto en el proyecto original, con lo cual tendrá dos reservorios de un total de 516 kilómetros cuadrados.