La agencia calificadora Moody's redujo el miércoles la calificación de bonos de Grecia al rango de chatarra, un nuevo golpe al atribulado país que ha intentado cerrar las negociaciones para una vital quinta ronda de préstamos de rescate internacionales.

Moody's rebajó a Grecia en tres peldaños, de una calificación B1 a Caa1 con perspectiva negativa, y citó un mayor riesgo de que el país, golpeado económicamente, sea incapaz de manejar sus problemas de deuda sin una eventual reestructuración — al pagar a los acreedores una cantidad menor que la correspondiente, o después de lo previsto inicialmente.

La agencia también citó "las muy inciertas perspectivas de crecimiento del país" y los objetivos no alcanzados con las reformas del presupuesto que se hicieron a cambio de un paquete de rescate de 110.000 millones de euros del Fondo Monetario Internacional y otros países de la Unión Europea que utilizan el euro.

"El primer disparador para la rebaja de hoy es el punto de vista de Moody's de que es cada vez más probable que Grecia fracase en estabilizar su proporción de deuda en los plazos establecidos por los planes de consolidación fiscal previamente anunciados", dijo la agencia. Añadió que el gobierno había "fracasado en conseguir varios de los objetivos de consolidación fiscal en 2010".

Moody's añadió que durante un período de cinco años, aproximadamente la mitad de los países, empresas o instituciones financieras calificados como Caa1 han cumplido con sus obligaciones de deuda a tiempo, mientras que los otros han incumplido sus pagos.

El Ministerio de Finanzas en Atenas atribuyó la rebaja a "intensos rumores en la prensa impresa y electrónica" y dijo que Moody's no tuvo en cuenta los compromisos del Gobierno con el fin de alcanzar sus metas fiscales en 2011.

Por otra parte, el gobernador del Banco Central de Grecia consideró el miércoles "increíbles y absurdas" las conjeturas de que el país podría abandonar la eurozona.

George Provopoulos formuló el comentario al mismo tiempo que el gobierno heleno anunció que está a punto de concluir sus negociaciones con la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional para recibir a fines de mes la quinta partida de un crédito de contingencia, por valor de 12.000 millones de euros (17.300 millones de dólares).

Funcionarios de la UE hablaron de "un buen progreso" en las conversaciones, pero también sugirieron que probablemente habría más medidas de austeridad.

Centenares de desempleados bloquearon el miércoles la entrada del Ministerio de Hacienda mientras los directivos del banco central negociaban el plan con los auditores de la UE y el FMI. Los manifestantes acordaron replegarse tras la intervención de una brigada antidisturbios de la policía.