Desde que Bob Bradley dirige a Estados Unidos, la tarea de anotar goles ha dependido de jugadores que no son delanteros.

Los cinco tantos que Estados Unidos marcó en la Copa Mundial del año pasado fueron obra de mediocampistas. Landon Donovan y Clint Dempsey metieron dos cada uno, mientras que Michael Bradley — el hijo del técnico — facturó el otro. Un gol agónico de Donovan en los descuentos ante Argelia fue el aseguró el pase a los octavos de final.

Al afrontar la Copa de Oro, la interrogante está en si Estados Unidos finalmente encontrará algún delantero fiable que anote goles. Lo que hay no entusiasma.

Jozy Altidore es la gran promesa, pero tuvo una temporada irregular con el Bursaspor de Turquía.

¿Qué tal Juan Agudelo, el chico de 18 años de padres colombianos que marcó en un amistoso reciente contra Argentina? Pero Agudelo perdió después su condición de titularidad con los Red Bulls de la MLS y eso no es alentador.

"Todas las selecciones quieren delanteros con presencia y que anoten. Es una búsqueda constante", admitió Bradley, técnico de Estados Unidos desde fines de 2006. "Tenemos diversas opciones, un equipo polifacético. Pero sabemos que es la faceta en la que queremos mejorar".

Y esto es vital en su condición de país anfitrión de la Copa de Oro, en la que buscará ganar un quinto título y empatar a su tradicional rival México.

También quiere ganar la plaza para representar a la CONCACAF en la Copa Confederaciones de 2013 en Brasil. Los estadounidenses no olvidan la experiencia que sacaron de una Confederaciones, al ser finalistas en Sudáfrica 2009, adaptándose para el Mundial del año siguiente.

Otro factor es el de la revancha.

Estados Unidos fue humillado al caer goleado 5-0 en la final de 2009, disputada en el Giants Stadium de Nueva Jersey. Fue la derrota más abultada de la selección como local desde un resultado similar ante Inglaterra en 1995. Además, fue la primera derrota en casa ante México desde 1999, una cuenta de 11 partidos.

"Fue algo muy amargo y es una espina que tenemos clavada", dijo Bradley.

Estados Unidos está en el Grupo C, que completan Panamá, Canadá y Guadalupe. Superar la primera fase no debe ser problema y los antecedentes lo indican: nunca han perdido en 25 partidos en esa etapa.

Es una equipo que mezcla experiencia y nuevos valores.

De la vieja guardia sobresalen el arquero Tim Howard y los zagueros Carlos Bocanegra y Oguchi Onyewu, además de Donovan y Dempsey.

La sorpresa de la convocatoria fue el llamado de Freddy Adu, el volante ofensivo que una vez fue considerado como la gran promesa del fútbol estadounidense. Pero Adu, quien el 2 de junio cumple 22 años, decepcionó cuando emigró a Europa y venía jugando en el Rizespor de la segunda división turca. Bradley ha decidido darle una nueva oportunidad, quizás la última para consagrarse con la selección.