Una acumulación de sedimentos que frena el curso del río Pilcomayo amenaza con dejar sin recursos a más de un centenar de comunidades indígenas y campesinas argentinas y bolivianas en una zona de frontera, dijeron hoy a Efe grupos ecologistas.

La obstrucción del río desencadenará "en un par de meses" una "gran sequía" en la zona, explicó Luis María de la Cruz, coordinador de la Fundación para la Gestión e Investigación Regional (Fungir), una de las entidades encargadas del monitoreo del Pilcomayo.

El río recorre Argentina, Bolivia y Paraguay en una región en la que numerosas comunidades viven de la pesca, por lo que el retroceso del cauce afecta la economía de la zona, precisó De la Cruz.

"No hay pesca porque los peces quedan atrapados en lagunas a raíz de la obstrucción del río, en la frontera entre Argentina y Paraguay. Eso hace que no corran las aguas hacia Bolivia", señaló el coordinador de Fungir.

El Pilcomayo sufre un período de sequía todos los años, pero éste se ha adelantado al menos dos meses y la obstrucción empeoró aún más la situación, detalló.

Para el director general de la fundación ecologista Proteger, Jorge Cappato, "los problemas del Pilcomayo son de larga data" porque "ya ha retrocedido varios kilómetros y ha dejado desabastecida a varias comunidades".

En total, Fungir estima que las perjudicadas por la situación son al menos 140 comunidades indígenas y campesinas distribuidas en la zona boliviana de Villamontes y las provincias argentinas de Salta y Formosa, en el norte del país.

Técnicos y funcionarios de Argentina y Bolivia se reunieron la semana pasada en el país vecino para analizar la situación y coincidieron en la necesidad de realizar un dragado en el cauce, pero para avanzar en la solución "es necesario que intervenga Paraguay", opinó De la Cruz.

"Esperemos que el Gobierno argentino logre un acuerdo en este tema con Paraguay porque la obstrucción se registra en el cauce binacional. De no iniciar acciones, la situación va a ser muy critica", advirtió el coordinador de Fungir.