El empresariado cubano en el exterior tiene "mucho que contribuir a la Cuba del futuro" con sus inversiones pero no aceptarían participar en calidad de "extranjeros", según declaró el titular de una importante compañía de la Florida a la revista católica de la isla Palabra Nueva.

"Se bien el interés que tienen en poder contribuir con su talento y su tesoro para ayudar a una Cuba que prospere y progrese", manifestó en la entrevista Carlos Saladrigas, presidente del Grupo de Estudios sobre Cuba, y cofundador de The Vincam Gropup, estimada en 1998 como la mayor compañía hispana de los Estados Unidos.

El empresario cubano-americano dijo que a emigrados cubanos que son titulares de compañías en EE.UU. les preocupa "una Cuba donde el capital vuelva a ser mayoritariamente extranjero" y que creen "en la necesidad de crear un capital cubano, criollo".

"No quiero que se me malentienda. No soy adverso al capital extranjero. Creo que Cuba tiene que aprender a atraerlo y retenerlo. Pero el capital criollo tiene una tasa de reinversión mucho más alta que el extranjero", agregó.

Señaló que para el empresariado de la diáspora "sería éticamente inaceptable que se le permita invertir en Cuba en calidad de inversor extranjero, si no se les ofrece la misma oportunidad a los cubanos que residen en Cuba".

"De hecho sería contraproducente", apuntó.

A su juicio, "los cubanos de la isla conocen a Cuba, los de la diáspora no, o no tan bien. Por lo tanto, muchos empresarios del exilio desearán invertir en Cuba en sociedad con cubanos de la isla que conocen de una forma más íntima las peculiaridades del mercado y la idiosincrasia de la Cuba contemporánea".

"Invertiremos en Cuba cuando todos los cubanos tengan el mismo derecho, y cuando los cubanos que residan en Cuba puedan libremente ser nuestros socios en la creación de las empresas que tanto Cuba necesita para revitalizar su economía".

Preguntado si el empresariado cubano radicado en el exterior estaría dispuesto a aceptar las normas que establezca el Gobierno de la isla en el supuesto caso de que en el futuro le permita invertir en negocios en la isla, Saladrigas dijo que "depende de las reglas".

En ese supuesto, consideró que las reglas tendrán que ser "las universales para atraer capital" y citó un marco legal "claro y no ambiguo", un sistema judicial "efectivo y justo" para la resolución de disputas, "certeza y no arbitrariedad", un riesgo político "moderado", y un clima laboral "justo y equitativo".

En conclusión, si se dieran esas condiciones, el capital cubano del exterior, al igual que el capital extranjero "fluirá hacia Cuba en grandes cantidades en busca de un rédito competitivo".