LeBron James y Dwyane Wade bromearon bastante, sonrieron con facilidad y dieron respuestas bien pensadas a las preguntas de la prensa.

Unos minutos después, el alemán Dirk Nowitzki llegó al atril y saludó, campechano, a los periodistas: "¿Cómo estamos?", gritó.

Si fuera por las conferencias de prensa previas a la final de la NBA, uno nunca se enteraría que uno de ellos es el "chico bueno" y los otros, "los villanos".

Hace poco menos de un año, el Heat se ganó el puesto del malo en la NBA al juntar a James y otra estrella sin contrato, Chris Bosh, con su propio astro, Wade, en una sociedad fabricada para disputar campeonatos. El martes, Miami recibe a Nowitzki y sus Mavericks de Dallas en el primer partido de la final de la NBA.

El ala pivote alemán es ahora para muchos el "anti James" porque eligió quedarse en el mismo equipo pese a la falta de campeonatos, en lugar de cambiar de ciudad en busca del camino fácil a un título.

Antes de la temporada, el Heat celebró la llegada de James y Bosh como si fuera un título. Ahora, está a cuatro victorias de lograr un campeonato real que, según varios pronósticos hechos cuando James dejó Cleveland, puede ser el primero de muchos.

Muchos se sintieron molestos por la manera en que manejaron las cosas Miami y James, que anunció su nuevo equipo en un programa especial de televisión en horario central.

"Sabes, nos han criticado mucho este año, mayormente por mí. Y hemos intentado usar eso como motivación cada día que salimos a la cancha de básquetbol", dijo James el lunes. "Pero sólo jugar al básquetbol, eso es todo lo que podemos hacer, jugar a un alto nivel. Jugar al básquetbol del Heat de Miami".

Cinco años después que Wade dominó a los Mavericks en la final para darle al Heat su primer título, los equipos llegan a la serie final con diferentes estrategias.

El Heat sacrificó rendimiento durante algunas temporadas para reducir su total de salarios, lo que le permitió contratar a James y Bosh en julio — y retener a Wade — sin saltar el límite. Así, Miami se quedó con los tres principales candidatos de una lista nutrida de jugadores libres.

Nowitzki también estaba en condición de dejar a los Mavericks y dijo que habría escuchado si James y Wade hubieran intentado atraerlo a su equipo. Pero eligió quedarse en Dallas, con la promesa del dueño Mark Cuban de hacer lo posible para tener otra oportunidad de pelear el campeonato.

"Al final, mi corazón quería eso. Sentía como que teníamos cuentas pendientes después del 2006", dijo Nowitzki. "Tuve una gran reunión con Mark... Lo único que necesitaba era que me asegurara que iba a seguir construyendo el equipo e iba a poner todos sus recursos para que un día pudiéramos estar ahí. Hoy estamos de nuevo en la gran final. Esperamos revertirla este año y terminar con todo".

Los Mavs tienen a jugadores confiables como Jason Kidd, Jason Terry y Shawn Marion, pero les falta un segundo anotador definido. Aún así, barrieron a los Lakers en segunda ronda y Nowitzki jugó a un nivel espectacular en la final de la Conferencia Oeste contra el Thunder.

Ahora, son la última esperanza para los que odian al Heat y esperaban que los Bulls o los Celtics lo humillaran.

"Enfrentamos un equipo muy difícil, un muy buen equipo con varios definidores y líderes. Así que tenemos que partir de ahí y jugar lo mejor posible", dijo Nowitzki.

"Nosotros, como jugadores, no estamos pensando en quiénes son los buenos ni los malos, lo que quieren los espectadores", agregó. "Eso no hace diferencia para nosotros, de todos modos".