El cadáver de un agricultor fue hallado cerca de donde un activista y su esposa fueron asesinados recientemente en el Amazonas brasileño.

La policía dijo el domingo que está investigando la muerte de Eremilton Pereira dos Santos, de 25 años, e indicó que aún es muy pronto como para vincularla al asesinato el martes de José Claudio Ribeiro da Silva, dedicado al cultivo del árbol del hule, y su esposa María. Pero reportes locales dicen que dos Santos podría haber presenciado los homicidios.

El cadáver de dos Santos fue encontrado el sábado en el estado selvático de Pará, a sólo unos kilómetros de donde fueron hallados el activista y su esposa. Si los asesinatos están vinculados, la muerte de dos Santos sería la cuarta que ocurre en la región esta semana con relación a conflictos de tierras.

Adelino Ramos, líder en la lucha por una reforma agraria, fue asesinado el viernes en el estado amazónico de Rondonia.

"Aún tenemos que investigar", afirmó en un comunicado Luiz Fernándes, secretario de Seguridad Pública de Pará. "Si los crímenes están vinculados, es seguro que lo descubriremos".

El inspector policial Silvio Maues dijo que es improbable que Santos haya presenciado los asesinatos del martes, pero agregó que "todo será investigado".

Santos y los Silva fueron asesinados cerca de una reserva forestal sustentable desarrollada en tierras cedidas por el gobierno, donde encabezaban a unas 300 familias que trabajaban el bosque en Pará, uno de los estados brasileños más violentos y anárquicos.

Las autoridades dicen que prácticamente no hay duda de que la pareja fue muerta por la labor que realizaba. Enfrentaron muchas amenazas de muerte, no les robaron nada y a Silva le cortaron una oreja, probablemente como prueba de que murió.

En Rondonia, el servicio noticioso oficial Agencia Brasil dijo que la policía había identificado a un sospechoso en el homicidio de Ramos, pero nadie ha sido arrestado y sólo fueron dados a conocer pocos detalles adicionales.

Ramos sobrevivió a uno de los conflictos de tierras más letales en Brasil hace 15 años, cuando la policía mató a 10 de los así llamados activistas sin tierra en un campamento establecido sobre tierras ocupadas.

La impunidad sigue prevaleciendo para muchos de los 23 millones de personas que viven en el vasto Amazonas, debido al débil sistema judicial de Brasil y a la corrupción de las autoridades, según denuncian activistas y fiscales federales.

___

Tales Azzoni puede ser contactado en http://twitter.com/tazzoni