La suerte le sonrió a Sebastian Vettel, esta vez con un parón de la carrera cerca del final, para adjudicarse el domingo la victoria en un emocionante y caótico Gran Premio de Mónaco.

Vettel, cada vez más lejos como líder del mundial de Fórmula Uno, superó a Fernando Alonso y Jenson Button.

El piloto alemán ha ganado cinco de las seis carreras que se han disputado y parece encaminado a repetir como campeón del mundo. Lewis Hamilton, en China, es el único que ha podido derrotar a Vettel.

Vettel marca el paso de la clasificación general con 143 puntos, muy por encima de los 85 de Hamilton. Mark Webber (79), Button (76) y Alonso (69) ocupan los siguientes lugares.

"Tenemos que ganar tres carreras y que él (Vettel) no sume puntes", bromeó Alonso. "De momento no creo que sea posible".

Vettel celebró con todo el equipo, zambullándose en la piscina instalada sobre la "Energy Station" de Red Bull, un puesto para recibir a los invitados espaciales durante la carrera.

En una apuesta arriesgada, Vettel se le jugó con los neumáticos suaves para completar las últimas 15 vueltas en un vibrante duelo con el español Alonso y el británico Button.

La estrategía parecía que le iba a pasar factura hasta que una colisión en la vuelta 72 provocó la interrupción de la carrera, justo cuando todo indicaba que iba a ser desplazado.

Cuando se reanudó la carrera, Vettel aprovechó para cambiar neumáticos sin tener que hacer una parada en boxes. El resto fue una procesión.

"Mi única posibilidad de ganar esta carrera era evitar el repostaje", dijo Vettel. "Fueron 20 vueltas bajo la presión de Fernando y Jenson, pisándome los talones".

El segundo lugar de Alonso fue el mejor resultado de la temporada para el dos campeón mundial, aunque su equipo Ferrari seguramente se despide con el lamento de que tuvo para más. Para Button, en su caso, fue haber quedado tan cerca de volver a ganar en Mónaco.

Entre los damnificados sobresalieron Michael Schumacher, Felipe Massa y Vitaly Petrov, cuyo Renault protagonizó el choque que provocó el freno de la carrera en su última parte.

El vehículo de seguridad había salido a rodar dos veces antes de la postrera bandera roja dentro de una intensa jornada.

Vettel, primero en la largada por quinta vez en la temporada, arrancó perfecto bajo un cielo azul.

Button estuvo cerca de rebasar a Vettel, pero el alemán adivinó la intención de su rival de pasarle por afuera y supo cortarle el paso.

Luego de una vuelta, a Vettel se despegó 2,4 segundos sobre su escolta y casi cuatro segundos ante el tercero.

Pero no fue ningún paseo para el campeón más joven en la historia. La carrera fue la más entretenida del campeonato, con tantos giros como el famoso circuito callejero del principado.

Con el paso de la carrera y el desgaste de la tracción de sus neumáticos suaves, era evidente que Vettel perdía terreno progresivamente ante Alonso y Button.

Alonso, con dos repostajes, y Button, con tres, estaban a punto de lograrlo hasta que se produjo el choque entre el ruso Petrov y el Toro Rosso del español Jaime Alguersuari.

El auto de seguridad ingresó a la pista, un Petrov mareado fue sacado de su monoplaza y los piloto entraron a boxes.

Este fue el mejor regalo para Vettel.

El australiano Webber (Red Bull) quedó cuarto seguido por el japonés Kamui Kobayashi (Sauber) y el británico Hamilton (McLaren). El alemán Adrian Sutil (Force India), el alemán Nick Heidfeld (Renault), el brasileño Rubens Barrichello (Williams) y el suizo Sebastien Buemi (Toro Rosso) completaron los primeros, todos una vuelta atrás.

Por culpa de un accidente que protagonizó en la clasificación el sábado, el mexicano Sergio Pérez (Sauber) no pudo competir. El venezolano Pastor Villiams (Williams) llegó 18vo, a cinco vueltas y el último de los que lograron mantenerse en pista.