Una bomba colocada junto a una tienda de licores en un suburbio al oeste de Bagdad mató a un soldado y un bombero el domingo cuando fuerzas de seguridad trataban de extinguir un incendio causado por otras explosiones ocurridas minutos antes.

Equipos de emergencia respondieron al siniestro en el suburbio suní de Abu Graib, aproximadamente a las 6:00 de la mañana. Minutos más tarde fueron alcanzados por la segunda explosión. Ese tipo de ataques combinados son del estilo de al-Qaida en Irak.

Funcionarios policiales dijeron que la segunda bomba mató instantáneamente a un soldado y que el bombero murió más tarde en el hospital. Agregaron que otros cinco soldados e igual número de bomberos fueron heridos. Un médico de un hospital confirmó las bajas.

Unas horas más tarde, en la norteña ciudad de Mosul, un ataque hirió a un general retirado y ex candidato a ministro de defensa, en lo que la policía dice fue el más reciente intento de asesinato a un iraquí prominente.

El profesor de tecnología Jalid Mitab al-Obeidi iba en su auto con rumbo a su oficina en la universidad local cuando el coche tocó una bomba al pie de la calle. Al-Obeidi fue herido en el rostro y en una pierna, dijo la policía. Su sobrino, que es su guardaespaldas, sufrió heridas menores.

Todos los policías y funcionarios médicos hablaron a condición de anonimato porque no estaban autorizados a revelar la información.

Decenas de funcionarios gubernamentales y políticos han sido blancos de ataques en meses recientes, obra de extremistas que tratan de explotar la inestabilidad del país. Aunque la violencia ha disminuido grandemente desde los choques sectarios hace apenas unos años, ataques mortíferos ocurren casi a diario.