El presidente del BID, Luis Alberto Moreno, exhortó hoy en Buenos Aires a los países de América Latina a combatir la baja productividad, las deficiencias en infraestructura, la violencia y mejorar la educación para duplicar la producción económica regional para 2025.

"Si buscáramos duplicar nuestra producción económica regional para 2025, nuestros países ingresarían al grupo de las sociedades que han logrado garantizar una calidad de vida decente a la mayoría de sus ciudadanos", sostuvo el presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) al presentar el libro "La década de América Latina y el Caribe", de su autoría.

Moreno consideró que los países deberán crecer a una tasa sostenida del 4,8 por ciento por año para duplicar el PIB regional, aunque dijo que esa meta es factible si se superan "cinco grandes obstáculos", como la baja productividad, la falta de calidad en la educación e innovación, las deficiencias en infraestructura, la violencia y criminalidad, y los desafíos en política macroeconómica.

"Con excepción de la minería y la agricultura, la productividad en América Latina ha estado estancada durante 15 años. Quizás la mayor sorpresa fue que los servicios, que generan el 70 por ciento de los empleos de la región, son los más rezagados en cuanto a productividad", evaluó el colombiano Moreno durante la presentación en un hotel de la capital argentina.

En cuanto a la educación e innovación, consideró que en países como México, Brasil y Argentina, el gasto público "es comparativamente alto", pero "el problema es que los resultados con esta inversión son muy pobres", advirtió el titular de la entidad en el evento, del que participaron el vicepresidente de Uruguay, Danilo Astori, y el ministro argentino de Economía, Amado Boudou.

El titular del BID también alertó sobre la disminución en los últimos años de la inversión en proyectos de infraestructura y estimó que América Latina debe dedicar el 6 por ciento de su Producto Interior Bruto a este segmento para "cerrar estas brechas" y adaptarse "a los rigores del cambio climático".

Respecto de la violencia y criminalidad, opinó que es el desafío "más esquivo y espinoso", aunque "es hora de reconocer el serio problema, ponerlo entre los primeros temas de la agenda pública y apropiarse de soluciones que han dado frutos en otras partes de la región", postuló.

También "nos queda mucho por hacer en política macroeconómica. El desafío consiste en diseñar mecanismos, como los fondos de estabilización, que nos permitan tanto amortiguar los golpes de los choques externos, como financiar las inversiones públicas que debemos hacer para aumentar la productividad", señaló Moreno.

Confió, de todas formas, que de afrontar estos desafíos, la región podrá alcanzar la meta de duplicar su PIB en los próximos 15 años con el fin de multiplicar el ingreso promedio por persona, reducir la pobreza en alrededor de un 20 por ciento e incrementar la clase media en los países.

Destacó además el crecimiento que logró la región de 1990 a 2010, lamentó que no haya amainado "la sensación de crisis" y definió a América Latina como "el nuevo motor del crecimiento de la economía mundial" junto con Asia.

Moreno explicó que en 2010 la tasa de inflación promedio regional se ubicó en un 7 por ciento en la región, la deuda externa representó cerca del 10 por ciento y el ingreso por persona promedio alcanzó los 11.200 dólares, todos indicadores que exhiben mejoras en comparación a 1990.

También resaltó "los notables resultados" en la disminución de la pobreza y la tasa de mortalidad infantil, el aumento de cobertura de educación y en agua potable, y el crecimiento del comercio con Asia frente a la reducción del intercambio con Estados Unidos.

"Las grandes empresas de la región, que durante años habían mirado principalmente hacia el mercado interno, apostaron por la globalización. Tanto que hoy existen 66 empresas multilatinas. Y el comercio entre nuestros propios países, que sumaba apenas 18 mil millones de dólares en 1990, pasó a 180 mil millones en 2010", puntualizó Moreno.