El precio del petróleo ha continuado volátil esta semana, que cerró con moderadas alzas, en un mercado nervioso por múltiples incertidumbres y donde crecen las presiones para que la OPEP aumente su oferta conjunta de crudo.

"Persisten las preocupaciones por el suministro" petrolero, afirma la consultora británica KBC en su análisis semanal sobre el mercado mundial de crudo, donde los precios también han reflejado los altibajos del valor del dólar frente a otras monedas.

El barril de crudo Brent, la referencia para Europa, concluyó ayer a 115,03 dólares, con una subida de un 2,3 por ciento respecto al viernes anterior, mientras que el del crudo de Texas (WTI), referente en EEUU, ha vuelto a superar la barrera psicológica de los 100 dólares y quedó a 100,59 dólares.

El crudo usado como referencia por la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) se situó el jueves en 109,83 dólares por barril, su valor más alto desde el 12 de mayo. Hace un año, cotizaba en torno a los 70 dólares/barril.

Los precios reaccionaron a los diversos datos sobre la economía, especialmente la de Estados Unidos, y así, por ejemplo, subieron cuando se anunció un repunte de las ventas de viviendas en la primera potencia mundial, y bajaron al informarse de un aumento de las solicitudes de subsidio por desempleo.

La tendencia alcista se vio reforzada por los vaticinios de bancos de gran influencia en el sector, como JP Morgan, Goldmann Sachs, o Morgan Stanley, que elevaron su pronóstico sobre el precio del crudo. Goldman Sachs ve el barril en los 140 dólares a fines del 2012, por lo que recomendó invertir a largo plazo en petróleo.

Pero sobre todo los conflictos geopolíticos en regiones claves para el suministro petrolero, especialmente Oriente Medio y el Norte de África, mantienen la presión al alza pues atizan los temores a una eventual escasez de crudo si, además del corte de las exportaciones de Libia, se suman otras interrupciones de producción.

"En vista de la incertidumbre y volatilidad actual en el mercado petrolero, la atención se centra cada vez más en la próxima reunión de la OPEP el 8 de junio en Viena", la primera que celebra el grupo este año, destacó la asesora vienesa JBC Energy en un análisis.

"Mientras que el aumento de la cuota de producción parecería el escenario lógico para prevenir una subida demasiado fuerte de los precios y alcanzar estabilidad económica y política", existen dudas de que el grupo vaya a efectuar algún ajuste, añade.

El Centro de Estudios Globales de la Energía (CGES) dijo que la OPEP debe "actuar de forma clara y decisiva si quiere recuperar su credibilidad como garante de la estabilidad del mercado".

El Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) han alertado de que el encarecimiento de los combustibles está elevando la inflación y amenaza con socavar la recuperación económica, y por lo mismo la Agencia Internacional de Energía ha pedido a los productores de crudo que eleven su oferta.

Pero, como dice el CGES, "crecen los temores de que el encuentro se convierta en un circo político": en la central vienesa de la organización se desconoce aún no sólo si alguien va a representar a Libia: tampoco se sabe quién presidirá la conferencia.

La presidencia anual y rotativa la ostenta desde el 1 de enero Irán y le correspondería por lo tanto al titular del ministerio de Petróleo, un cargo que ahora ocupa de forma interina el presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, cuya asistencia a la reunión es más que dudosa, según explicaron a Efe fuentes cercanas a la organización.

Por otro lado, el ministro venezolano de Energía y Petróleo, Rafael Ramírez, anunció que en la cita vienesa denunciará la situación creada por las sanciones de Estados Unidos a la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA), pues Caracas considera que son una "agresión" contra la OPEP.

Washington anunció el martes sanciones contra siete empresas internacionales, entre ellas PDVSA, por apoyar el sector energético de Irán.

Wanda Rudich