En medio de las cálidas brisas del balneario colombiano de Cartagena, el presidente de Honduras Porfirio Lobo se acercó a su anfitrión y colega Juan Manuel Santos y le pidió ayuda para que el país centroamericano se reincorpore al seno de la Organización de los Estados Americanos.

Era octubre de 2010 y se trataba de una petición hecha al margen de la cumbre en la que ambos participaban del llamado "Grupo de Tuxtla", una instancia que reúne a los centroamericanos, México, República Dominicana y Colombia.

Santos, con intenciones públicas de mejorar las relaciones con sus vecinos y ser un jugador regional, llevó la solicitud siete días después a Caracas, ficha esencial en cualquier solución al tema hondureño porque el presidente Hugo Chávez fue el más firme defensor del derrocado mandatario Manuel Zelaya tras el golpe del 28 de junio de 2009. Honduras fue suspendido de los organismos multilaterales tras el derrocamiento.

Entre Santos y Chávez hubo un pacto que mostró tanto el pragmatismo de los dos gobernantes como el funcionamiento de una diplomacia latinoamericana que poco o nada necesita de Washington, que fue por décadas su némesis, indicaron analistas y funcionarios consultados por la AP.

La canciller colombiana María Angela Holguín dijo en recientes entrevistas con varias radios colombianas que consultó con su colega venezolano , Nicolás Maduro sobre el regreso de Zelaya a Honduras y por el contenido y tono de su respuesta, que no ha revelado, la ministra le planteó a Santos que discutiera el tema con Chávez.

Holguín no entró en detalles sobre la negociación del acuerdo, pero sí indicó que las partes cedieron para lograr sus objetivos: Zelaya quería regresar a Honduras sin tener juicios pendientes y Lobo el reingreso de su país a la OEA.

Zelaya regresa el sábado a Honduras.

El acuerdo final se firmó el 22 de mayo y fue Chávez desde Caracas quien reveló los entresijos de la gestión: "El gobierno que fue electo en Honduras (el de Lobo) le pidió al gobierno de Colombia, el presidente Zelaya que estuvo aquí... nos pidió que mediáramos".

Fueron meses de gestiones secretas y de redactar borradores, ha dicho Holguín. El 22 de mayo, Lobo y Zelaya firmaron el acuerdo frente a los ojos de sus garantes, Santos y el canciller Maduro porque Chávez está recuperándose de una lesión o golpe de su rodilla izquierda.

La negociación "era una forma en que el presidente Santos avanzara en esa intención de posicionar a Colombia como un actor de importancia en ese tema" regional, dijo Jairo Velásquez profesor de relaciones internacionales de la Universidad de La Sabana, en Bogotá.

Pero "la participación de Chávez en esta solución es importante porque él era uno de los principales, junto con Brasil, que rechazaba la posibilidad de que Honduras volviera a la OEA", agregó.

Señaló que en medio de las nuevas relaciones entre Colombia y Venezuela, "pues tiene un significado en cuanto a la necesidad estratégica de la presencia de Chávez. Ahora, si hay compromisos detrás, algunos acuerdos con los cuales Colombia convenció al presidente Chávez, pues eso ya no lo sabría (y) habría que entrar y a analizar la historia qué nos dirá. En estos momentos no se ha escuchado algo al respecto", dijo Velásquez.

Kevin Casas Zamora, ex vicepresidente de Costa Rica e investigador principal del grupo Iniciativa para América Latina del Instituto Brookings, con sede en Washington, destacó que hubo "una oportunidad política" que Santos y Chávez aprovecharon.

Para Casas, el mandatario venezolano "fue uno de los grandes golpeados" en la crisis hondureña porque perdió a Zelaya como aliado en Centroamérica y porque a lo largo de la crisis lo fueron dejando de lado.

"Creo que este acuerdo es una forma de él recuperar un poquito el protagonismo en la crisis y dar por clausurado este episodio, que para él fue muy desgastante", añadió.

Sobre la solución de problemas en Latinoamérica lejos de Washington, Casas afirmó que es una "tendencia que venía de antes y ahora se hace muy visible".

El embajador de Honduras en Washington Jorge Hernández, coincidió: "Estados Unidos estuvo ausente de la negociación, no intervino" aunque la siguió "muy de cerca".

"No sentí que ellos (en Washington) dijeron 'esto sí, aquello no', ni siquiera una sugerencia", aseguró.

El ex canciller colombiano Augusto Ramírez Ocampo ratificó que "la verdad que en este momento (Estados Unidos) se quedó un poco atrás efectivamente (de) lo que era larga tradición hemisférica, porque casi ninguna cosa se arreglaba o desarreglaba sin la presencia de los Estados Unidos".

El embajador Hernández descartó que la gestión de Santos representara el inicio de un liderazgo continental del mandatario colombiano.

"No creo que su instinto sea protagonismo, sino que Colombia tenga mejores relaciones con sus vecinos de América del Sur", aseguró.

Desde al menos fines del 2007 y hasta fines del gobierno del entonces presidente Alvaro Uribe (2002-20010), Colombia enfrentó su peor turbulencia diplomática en años en la región debido principalmente a sus acciones militares y denuncias de colaboración de gobiernos como el de Venezuela y Ecuador con las FARC.

Cuando Santos era ministro de Defensa tuvo roces con Chávez, pero cuando llegó a la presidencia en agosto de 2010 dio un giro de 180 grados y tendió la mano para decirle a Chávez que aunque pensaran distinto y fueran de orillas ideológicas opuestas, los intereses de su países estaban por encima.

Chávez aceptó y los dos países han tenido la mayor de las cooperaciones políticas, con recibo y envío de presuntos delincuentes buscados o por Caracas o por Bogotá.

Hernández además aseguró que en Estados Unidos "se mostraron cómodos de que ambas partes trabajaran, porque de estar ellos allí (en la negociación) la habría hecho más difícil. Teníamos a uno (líder) de izquierda (Chávez) y a otro de derecha (Santos) con un fin común, había un balance natural".

"Es interesante porque si este tipo de balance pragmático, inteligente, se pudiera imponer en Latinoamérica para resolver problemas, abriría un espacio político distinto a lo que estábamos acostumbrados: oposición entre dos bloques ideológicos", dijo.

Y en este balance, agregó el embajador hondureño, "el presidente Santos vio la oportunidad y el presidente Chávez tuvo el pragmatismo de ver algo que podían hacer en conjunto".

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Los corresponsales Luis Alonso en Washington e Ian James en Caracas colaboraron con este despacho.