Miles de personas regresaron el viernes a la plaza Tahrir en el centro de El Cairo para manifestarse principalmente en contra de los dirigentes militares del país.

El movimiento de protesta en Egipto dijo que las protestas del viernes representan una "segunda revolución" y que su intención es exigir que los militares aceleren el ritmo para realizar las reformas democráticas en un país que todavía está trazando su futuro político.

Los manifestantes llevaban pancartas en las que se leía "la revolución egipcia no ha terminado", y corearon ese lema.

Cristianos y musulmanes se turnaban para rezar en la Plaza Tahrir, como lo hicieron durante las protestas que forzaron la salida del presidente Hosni Mubarak en febrero. Los choques sectarios han llegado a tener episodios mortales desde la revolución.

También pidieron juzgar rápidamente a Mubarak y los miembros de alto rango de su régimen.

"Nuestro mayor error es que dejamos la plaza Tahrir antes de ver a Mubarak en una corte mientras enfrentaba un juicio", dijo el vendedor de 24 años Ahmed Shawqi.

La participación fue inferior a lo esperado después de que el consejo militar que dirige al país advirtió que elementos "sospechosos" podrían tratar de generar caos durante las protestas y dijo que el ejército se mantendría alejado de la zona de protestas para evitar cualquier fricción. La ausencia de una fuerza de seguridad hizo que algunos manifestantes se sintieran inseguros.

Dos días antes de la protesta, el fiscal general ordenó que Mubarak y sus hijos fueran juzgados bajo los cargos de haber ordenado el asesinato de manifestantes durante el levantamiento, entre otras acusaciones. Ese movimiento probablemente redujo el número de manifestantes que regresaron a la plaza Tahrir.

Unos 850 egipcios fueron asesinados durante el levantamiento, muchos abatidos a tiros por las fuerzas de seguridad, aseguran grupos de derechos humanos. Miles de personas resultaron heridas.

Los manifestantes crearon puestos de control en las entradas de la plaza, requisaron a los visitantes y les pidieron sus identificaciones. Algunos manifestantes se comprometieron a quedarse toda la noche.

El liderazgo militar de la transición democrática del país ha dejado a muchos de los manifestantes descontentos.

"Vine aquí porque no siento que Egipto haya cambiado", dijo el técnico Raafat Hendi, bajo grandes carteles que pedían una nueva constitución.

Algunos críticos acusan a los gobernantes militares de colaborar con el régimen anterior y ser demasiado indulgentes en su persecución de Mubarak, su familia y los miembros del anterior gobierno.