WASHINGTON (America's Voice).- Mientras sirven honorablemente a su país y sacrifican incluso sus vidas, miles de soldados estadounidenses experimentan la angustia de la deportación de sus familiares inmediatos.

Pero el proyecto de ley S 2757, presentado de nueva cuenta por el senador demócrata de Nueva Jersey, Bob Menéndez, busca legalizar, sin son elegibles, a los familiares inmediatos de soldados en servicio activo, veteranos o fallecidos.

La medida, presentada en el marco de la conmemoración del Día de los Caídos, tiene el auspicio del líder de la mayoría demócrata del Senado, Harry Reid, y de los senadores demócratas Richard Durbin, de Illinois, Charles Schumer y Kirsten Gillibrand, de Nueva York, Patrick Leahy, de Vermont, Daniel Akaka, de Hawaii, y Michael Bennet, de Colorado.

"Le debemos tanto a los hombres y las mujeres que arriesgan sus vidas en el servicio a nuestra nación y eso debe incluir el derecho a permanecer unidos a sus familiares más inmediatos en nuestro país de manera permanente", declaró Menéndez.

El senador agregó que su medida garantiza que los familiares de quienes hayan servido o estén sirviendo a su país con orgullo y valor, "no enfrenten la injusta e inesperada deportación".

Mientras nos preparamos para conmemorar el Día de los Caídos, el proyecto, dijo Menéndez, busca demostrar cuánto se aprecia "el servicio y sacrificio" de estos soldados y de sus familias.

Se calcula que miles de militares tienen familiares inmediatos indocumentados. Un 8% de los efectivos en las Fuerzas Armadas son inmigrantes naturalizados o residentes legales, un total aproximado de más de 114,601 soldados, y muchos de ellos enfrentan la ansiedad de que sus familiares puedan ser deportados. Pero el fenómeno afecta también a soldados nacidos en Estados Unidos.

La Ley de Familias Militares permite la legalización de cónyuges, hijos(as) y padres de integrantes de las Fuerzas Armadas que para el 7 de agosto de 2001 o posteriormente hayan servido o estén sirviendo en la Reserva Especial o en servicio activo del Ejército, la Fuerza Aérea o la Armada (Navy).

En el caso de los militares fallecidos, la muerte tiene que haber sido producto de heridas o enfermedades obtenidas o empeoradas en el transcurso de su servicio. También beneficia a los hijos de veteranos filipinos de la Segunda Guerra Mundial.

Obviamente estos familiares deben llenar determinados requisitos, entre esos, estar físicamente presentes en Estados Unidos y no tener historial criminal. Se otorgará una dispensa a ciertos criterios de inadmisibilidad.

Lynn Tramonte, subdirectora del Fondo Educativo de America's Voice, declaró que "la falta de progreso de una reforma migratoria a nivel federal ha creado una cruel ironía para muchos en nuestro servicio militar".

"Mientras defienden valientemente a la nación que aman, el gobierno está tratando de deportar a sus familiares y otros tienen a seres queridos viviendo en las sombras y con la preocupación diaria de recibir la carta que los coloque en un proceso de deportación. Nadie debería enfrentar este tipo de tensión mientras arriesga su vida para proteger a nuestra nación. Aplaudimos al senador Menéndez y a otros por haber presentado este proyecto e instamos a legisladores de ambos partidos a unirse y aprobarlo de forma expedita", agregó Tramonte.

Han sido varios los casos que han salido a la luz pública de soldados que han enfrentado esta situación.

Uno de los casos más sonados es el del veterano de la guerra de Irak, Jack Barrios, quien al retornar de su servicio enfrentó no sólo severos problemas nerviosos, sino la potencial deportación de su esposa Frances.

La joven de 23 años es oriunda de Guatemala. Sus padres la trajeron sin documentos cuando apenas tenía 6 años. Finalmente las autoridades le permitieron permanecer en EEUU por razones humanitarias.

De otra parte, el padre del Marine Aspar Andrés, de servicio en Afganistán, fue deportado en febrero de este año.

Andrés intercedió, sin éxito, por su padre:

"Siento que si estoy sirviendo a este país por lo menos debería tener la oportunidad de regresar a mi hogar y poder ver a mis padres y a mi familia".

Según un reporte del Centro de Política Migratoria (IPC), sin las contribuciones de los inmigrantes "las Fuerzas Armadas no podrían cumplir sus cuotas de reclutamiento y no podrían responder a las necesidades de traductores, intérpretes y expertos culturales".

El reporte señala que para junio de 2009, un total de 114,601 extranjeros prestaban servicio en las Fuerzas Armadas estadounidenses, casi 8% de los 1.4 millones de soldados en servicio activo. Asimismo, casi 81% de los soldados extranjeros se han naturalizado.

Desde el año 2001, cuando el presidente George W. Bush firmó una orden ejecutiva agilizando el proceso de naturalización de los militares tras los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, un total de 53,000 soldados se han naturalizado, según el IPC.

Como en los casos de otros grupos de inmigrantes, se le ha solicitado al presidente Barack Obama que eche mano de su autoridad ejecutiva para amparar a los familiares inmediatos indocumentados de soldados estadounidenses.

Maribel Hastings es asesora ejecutiva y analista de America's Voice

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