La candidata europea a directora ejecutiva del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, quiere llevar a esa institución, de ser elegida, la misma política que aplicó en cargos anteriores con respecto al género aunque esta vez la aplicaría a las nacionalidades.

En declaraciones al Financial Times, la todavía ministra de Finanzas francesa reconoció que ha habido quejas de muchos de los miembros de países emergentes del FMI en el sentido de que escasean representantes de sus naciones en los escalones más altos de la institución.

"Me gustaría remediar la situación. Necesitamos una representación adecuada del personal de alto nivel basada en el mérito de las personas de distintas nacionalidades y con diferentes historiales académicos", explicó.

El principal rival de la candidata francesa a dirigir el FMI es el gobernador del banco de México, Agustín Carstens, que se formó en la Universidad de Chicago, y que dice que quiere "enarbolar la bandera de los mercados emergentes".

Lagarde reconoció que tendrá que convencer a los mercados emergentes de que no representaría los intereses europeos si fuese finalmente nombrada, pero tampoco daría un trato de favor a los países en desarrollo a menos que hubiese necesidad real.

"No creo que fuese a representar una región particular, sino que serviría a la institución en su conjunto", dijo Lagarde, quien admitió la necesidad de aplicar una serie de reformas capaces de reflejar mejor el peso económico de los países emergentes que son miembros.

"Existe una fórmula para calcular los derechos de voto. Esa fórmula está siendo revisada y necesita serlo", dijo la ministra francesa, quien agregó que debería profundizarse más en ese sentido.

En relación con la reciente declaración de los llamados países Bric (Brasil, Rusia, India y China) en la que exigían una mayor representación del mundo en desarrollo, Lagarde dijo que "está claro que expresaron una cierta frustración" y agregó su disposición a tratar el tema con cada uno de ellos a partir del próximo domingo.