La ministra francesa de Economía, Christine Lagarde, tiene más opciones de asumir la dirección del Fondo Monetario Internacional (FMI) debido a que los países más desarrollados no quieren que los emergentes asuman más poder, dijo hoy a Efe el economista Carlos Rozo.

"Hay un problema de gobernanza política en el mundo en el que los desarrollados no quieren perder sus prerrogativas", afirmó en una entrevista el autor del libro "Caos en el capitalismo financiero global" (Océano, 2011).

"Ciertamente quieren que los países en desarrollo asuman más responsabilidades, pero no (...) quieren que asuman más poder", agregó el experto en economía internacional.

Para Rozo, profesor de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) del campus Xochimilco de Ciudad de México, en la reunión del Grupo de los Ocho (G8) se va a decidir que el sucesor de Dominique Strauss-Kahn en el FMI "sea un europeo y probablemente va a ser la señora (la francesa Lagarde)".

"Consideran que lo fundamental ahorita es resolver el problema de Europa. Y sin ese financiamiento multilateral, está muy difícil que se resuelva", explicó el mexicano.

Apuntó que algunos podrían pensar que el actual gobernador del Banco de México, Agustín Carstens, candidato mexicano a la dirección del FMI, "va a estar más reticente a resolver este problema" de una nueva financiación desde el organismo internacional para rescatar a Grecia y, quizás, a otros europeos.

En la batalla sucesoria al frente del FMI hay un problema adicional: las dificultades con que se han manejado los problemas de países más y menos industrializados en el seno del Grupo de los Veinte (G20), dijo Rozo.

"Los desarrollados (...) sienten que los países en desarrollo están siendo un poco independientes" y rechazan que sean "tan agresivos", apuntó.

Si entrara un director gerente del mundo en desarrollo, "aunque sea Carstens, pueden pensar que se va a favorecer o a beneficiar esta falta de colaboración que se está viendo en el G20 entre los países desarrollados y en desarrollo", agregó.

En su último libro, recién publicado en México, la tesis principal de este experto es que el fenómeno del "desacoplamiento entre sector financiero y la economía real" es el principal culpable de las crisis ocurridas desde los años ochenta, incluida la actual.

Con la actual estructura financiera internacional y la dinámica de innovación financiera no hay visos de que haya una solución al problema, aseveró Rozo.

La forma en que los bancos de EE.UU. "impidieron que se llevara a cabo la idea que se tenía de dividir nuevamente a los bancos en comerciales y de inversión" y que sólo los últimos pudieran especular frenó la posibilidad de que no sucedan nuevas crisis, apuntó.

"Se mantiene la estructura que permitió la especulación" y la renuencia de los Gobiernos para dejar que quiebren los grandes bancos, lo que no evitará que puedan ocurrir más crisis en el futuro.

Aunque el libro no trata directamente de México, Rozo dijo que un país como el suyo, con "un sistema financiero totalmente dependiente del extranjero", en el que "el 80-85% del capital es foráneo", es muy vulnerable a lo que pueda pasar fuera.

"No fue lo financiero lo que llevó a México a la crisis, fue lo real: la caída en el Producto (Interior Bruto, PIB), la producción, y del empleo", en ese país, concluyó.