Los países ricos y organizaciones crediticias internacionales tienen el propósito de impulsar una asistencia financiera por 40.000 millones de dólares para los países árabes que pretendan convertirse en verdaderas democracias, dijeron el viernes funcionarios durante la cumbre del Grupo de los Ocho.

Las autoridades no precisaron a detalle de dónde provendrían los recursos ni a qué se canalizarían, pero el objetivo es claro: apoyar la democracia en Egipto y Túnez, y apremiar a los gobernantes represores de Siria y Libia.

Los regímenes autocráticos en Egipto y Túnez fueron derrocados en revueltas populares multitudinarias que tuvieron lugar en fecha reciente.

La postura general del presidente Barack Obama y los demás gobernantes del G8 reunidos en esta localidad turística de Normandía pareció una advertencia a los regímenes autocráticos del mundo árabe, de que serán excluidos de la asistencia y las inversiones de los países ricos, en tanto que serán recompensados aquéllos que se conviertan en democracias y abran sus economías.

Sobre Libia, que está inmersa en una guerra, el mensaje de los gobernantes europeos fue de recompensa y castigo.

El presidente francés Nicolas Sarkozy reiteró que la OTAN ha intensificado el acoso al régimen de Moamar Gadafi, mientras que el primer ministro británico David Cameron dijo que Libia recibiría una parte de la asistencia si el gobernante deja el poder en ese país.

"Este apoyo estará inicialmente disponible para Egipto y Túnez, pero a finalmente estará ahí para cualquier país que adopte el camino de la democracia y una reforma (política y económica), y claro que podría abarcar a Libia, por ejemplo", dijo Cameron.

El ministro tunecino de Finanzas dijo que Sarkozy mencionó la cifra de 40.000 millones de dólares durante las conversaciones del viernes, en la que los primeros ministros de Túnez y Egipto se reunieron con los gobernantes del G8 en busca de asistencia debido a que las revueltas han ahuyentado al turismo y la inversión.

Un funcionario francés dijo que los 40.000 millones de dólares son el objetivo global, aunque continúan en deliberación los desgloses y los calendarios pertinentes. El funcionario no estaba autorizado a que se le identificara, conforme a la política de la entidad a la que pertenece.

Los gobernantes del G8 dijeron en una declaración que sería posible la canalización a Egipto y Túnez en los próximos tres años de 20.000 millones de dólares procedentes de bancos internacionales de desarrollo.