El ministro argentino de Economía, Amado Boudou, confió hoy en cerrar este año un acuerdo con el Club de París para refinanciar millonarias deudas, aunque admitió que las "cuestiones más urgentes" que afronta Europa "desvían la atención" de los países desarrollados.

"Cuando aparecen cuestiones más urgentes como Grecia, España, Irlanda, o las cuestiones que han pasado en el Fondo Monetario Internacional, a veces se desvía la atención", apuntó.

"No somos el ombligo el mundo, aunque estamos integrados al mundo", evaluó Boudou ante los periodistas tras asistir al lanzamiento de un libro del presidente del BID, Luis Alberto Moreno.

En enero pasado, el ministro había calculado que en junio próximo se alcanzaría el acuerdo para refinanciar deudas en mora desde 2001 con el Club de París, formado por 19 países desarrollados.

"Estamos operando en un mundo que presenta dificultades para un conjunto de negociaciones. A veces la expectativa está puesta en otras cuestiones que no están pasando en nuestras latitudes", matizó hoy Boudou.

El ministro aseguró que el Gobierno argentino sigue "día a día las negociaciones" con el Club de París "con la expectativa de poder cerrarlo este año".

Indicó, de todas formas, que el Ejecutivo busca "un acuerdo sin desesperación, sabiendo que es importante para Argentina", pero se va a cerrar si "es favorable" para el país, dijo.

En abril pasado, Boudou había admitido que son "arduas" las discusiones con el organismo, que, según informaciones de la prensa local, rechazó una propuesta que había hecho Argentina para pagar la deuda en seis años.

En noviembre pasado la presidenta argentina, Cristina Fernández, anunció que el Club de París aceptó la condición impuesta por Buenos Aires de negociar la deuda sin que el Fondo Monetario Internacional (FMI) audite las cuentas públicas del país suramericano.

Argentina había anunciado en septiembre de 2008 que saldaría con reservas monetarias su deuda de 6.276 millones de dólares con el conglomerado, que sostiene sin embargo que el monto ascendería a 7.900 millones de dólares debido a los intereses punitivos sobre la deuda original.

El grueso de la deuda argentina con el organismo financiero está nominado en yenes y en euros, debido a que Japón y Alemania son los principales acreedores.

En 2001 Argentina declaró el mayor cese de pagos de la historia, por unos 102.000 millones de dólares en bonos soberanos en manos de acreedores privados.

La mayor parte de esa deuda, unos 81.800 millones de dólares, fue reestructurada en 2005, mientras que en junio pasado cerró un nuevo canje para refinanciar las deudas remanentes, proceso en el que logró una adhesión del 70,2 por ciento entre sus acreedores.

Adicionalmente, en enero de 2006 Argentina canceló en un solo pago toda su deuda con el FMI, por un total de 9.500 millones de dólares, utilizando reservas monetarias del Banco Central.