La pintora y escritora de origen inglés Leonora Carrington, considerada una de las últimas surrealistas originales vivas, falleció en la ciudad de México a los 94 años.

Carrington murió la noche del miércoles luego de permanecer algunos días hospitalizada, dijo el jueves a The Associated Press Isaac Masri, su amigo y promotor cultural.

La muerte de Carrington, "es la pérdida de una gran artista que obviamente nos deja una luz impresionante a través de su obra", destacó Masri.

Nacida el 6 de abril de 1917 en Lancanshire, Inglaterra, la también escultora se instaló desde 1942 en México, donde hizo su vida y continuó su obra que la llevó a ser considerada por varios como una "leyenda" del surrealismo.

"Leonora era una mujer de veras fuera de serie", dijo a la AP la escritora mexicana Elena Poniatowska, una de sus amigas y quien recientemente escribió "Leonora", una biografía ficcionada sobre la artista por la que ganó el Premio Biblioteca Breve 2011.

"Era una mujer de un talento excepcional, porque así como fue una gran pintora fue también una excelente escritora, con un mundo, el mundo surrealista, o el mundo si usted quiere de la imaginación; el mundo que le quedó de su infancia, pues ella lo supo retratar en una forma muy notable en sus cuentos", agregó Poniatowska.

El Consejo Nacional para la Cultura y las Artes lamentó la muerte de Carrington a quien describió como "una leyenda del surrealismo", creadora "de mundos míticos en donde los seres mágicos y los animales ocupan un lugar sobresaliente".

El organismo realizará el sábado un homenaje a la artista plástica en el Palacio de Bellas Artes de la capital de México, que se ganó el calificativo de "país surrealista" por parte del francés André Breton, escritor y poeta fundador de ese movimiento.

El cuerpo de la artista fue sepultado el jueves en el panteón británico de la ciudad de México en un acto privado al que sólo asistieron sus dos hijos, sus nueras y algunos amigos.

"Cobras que se funden con cabras, cuervos ciegos que se transforman en árboles y espíritus que habitan casas, son algunas imágenes que surgieron de una mente obsesionada por representar una realidad que trasciende a la que se ve y se vive cotidianamente", describió el Conaculta el trabajo de Carrington.

Masri dijo que murió "sin sufrimiento".

"Ya eran 94 años. Todos tenemos un límite y, bueno, ella tuvo el suyo y tuvo una gran vida y también tuvo una muerte digna, sin sufrimiento", comentó el promotor sobre quien considera "la artista más importante del movimiento surrealista original, la única que quedaba con vida".

Contra los deseos de sus padres, Carrington decidió estudiar arte y en la década de 1930 conoció al alemán Max Ernst, quien era integrante del movimiento surrealista y con quien se fue a vivir a París.

Durante la Segunda Guerra Mundial, Ernst fue encarcelado en un campo de concentración en Largentiere, Francia.

Al año siguiente, Carrington escapó a España, donde causó escándalo en la Embajada Británica en Madrid al amenazar en voz alta con tratar de hacer un complot para asesinara Hitler, por lo que fue remitida a un manicomio en Santander, del cual logró escapar para dirigirse a Lisboa.

Carrington huyó la persecución nazi con ayuda del escritor y diplomático mexicano Renato Leduc, con quien se casó en España y viajó a Nueva York.

Tras mudarse a México, Carrington se divorció de Leduc, se nacionalizó mexicana y años después contrajo matrimonio con el fotógrafo húngaro Chiki Weisz, con quien tuvo dos hijos, que le sobreviven a la artista.

En México, Carrington formó parte de un trío de mujeres surrealistas junto con Frida Kahlo y su amiga Remedios Varo.

"México para ella fue una influencia muy importante: decidió y escogió este país, aquí hizo su familia, sus hijos nacieron aquí, se casó aquí; lo principal de su obra lo hizo aquí en México", dijo Masri.

El Conaculta recordó en un comunicado que Carrington fue amiga de otros artistas ampliamente reconocidos como André Bretón, Luis Buñuel, Fernand Léger y Octavio Paz.

El escritor mexicano Homero Aridjis, otro de sus amigos, dijo a la AP que la artista "era una leyenda viva del surrealismo".

Joanna Pawlik, profesora de la Universidad de Manchester y miembro del Centro para el Estudio del Surrealismo, dijo a la AP que Carrington se unió a los surrealistas en la década de 1930, después de que el grupo publicó su primer manifiesto en 1924.

Dijo que al menos otra artista que trabajó con los surrealistas, la estadounidense Dorothea Tanning, aún vive.

Carrington escribió artículos en revistas y periódicos, cuentos, ensayos, en paralelo a su producción de pinturas, esculturas que fueron exhibidas en la ciudad de México, Nueva York, Los Angeles, Londres, París, Tokio y muchos otros centros artísticos mundiales.

En 1968 Carrington se llevó a sus dos hijos y dejó México como protesta contra la represión a los estudiantes ocurrida el 2 de octubre de ese año en Tlatelolco, pero regresó un año después.

En 1971, fue a Canadá y Escocia para estudiar budismo con un monje tibetano en el exilio, pero nuevamente llegó a su país adoptivo. Tras el terremoto de septiembre de 1985 volvió a dejar la Ciudad de México, pero tras vivir en Nueva York y Chicago, se instaló una vez más en la capital mexicana.

Para Poniatowska, México fue más que importante en la vida de la artista.

"Fue determinante porque ella se quedó aquí. Pudo irse a vivir a Nueva York, pudo volver a Inglaterra, pudo vivir en París", dijo la escritora mexicana de su amiga, con quien solía compartir el té.

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Contribuyó con esta nota el periodista de The Associated Press Mark Stevenson, desde ciudad de México.