El gobernador del Banco de México, Agustín Carstens, confía en el apoyo de las economías emergentes a su candidatura para dirigir el Fondo Monetario Internacional (FMI) y rechaza la idea de que este organismo siga teniendo un europeo al frente mientras no se resuelva la crisis de la zona del euro.

En declaraciones al "Financial Times", Carstens, de 52 años, afirma su intención de impulsar la causa de los países emergentes en el Fondo, dada su creciente importancia en la economía mundial y explica que esas naciones deben "tener mayor representación" en su seno.

Sus comentarios se producen después de que los directores ejecutivos del FMI que representan a Brasil, Rusia, India, China, a los que se unió también Suráfrica, declararan "la adecuada representación de los miembros de los mercados emergentes y países en desarrollo en la administración del banco es esencial para su legitimidad y eficacia".

Esa declaración de los llamados países BRIC, por las iniciales de los cuatro primeros, parecen contradecir las afirmaciones de fuentes francesas de que China apoya a la candidata europea, la francesa Christine Lagarde, para sustituir a su compatriota Dominique Strauss-Kahn, actualmente en prisión preventiva en EEUU por un supuesto delito de agresión sexual.

Desde la creación del FMI en 1945, siempre ha estado un europeo al frente del mismo, pero los países emergentes creen que esa tradición ha quedado desfasada.

En sus declaraciones al diario británico, el gobernador del Banco de México trata de dar seguridades a los líderes europeos de que haría de la actual crisis de la eurozona su prioridad número uno.

"Entiendo que los europeos piensen que sería importante conservar su posición en el Fondo, pero puedo darles seguridades de que no sólo yo, sino cualquier otro director gerente, pondría a Europa a la cabeza de la lista", explica.

Como gobernador del Banco Central de la segunda mayor economía de Latinoamérica, después de Brasil, Carstens cree ser el candidato ideal para representar a los cada vez más pujantes países emergentes aunque reconoce que éstos tienen también que aceptar responsabilidad por sus políticas internas y sus efectos en otras economías.

"Del mismo modo que los países emergentes podrán decir claramente lo que las economías avanzadas podrían estar haciendo mejor, (su mayor peso) debería ir acompañado del reconocimiento de que cualquier acción suya tendrá un impacto en el resto del mundo", dijo Carstens.

Según el gobernador, el FMI debería aumentar las cuotas de sus miembros, que no se corresponden ya con el crecimiento económico mundial, a fin de estar mejor preparado para hacer frente a futuras crisis.