El gobierno cubano tiene listas para entregar unas 800.000 hectáreas de tierras ociosas en usufructo a productores privados dispuestos a trabajarlas.

El fondo nacional de las parcelas "declaradas ociosas sin entregar era, al cierre del primer trimestre (del 2010), de casi 800 mil hectáreas", aseguró el jueves el periódico oficial Granma, que tomó las cifras ofrecidas por Pedro Olivera, director del Centro Nacional de Control de la Tierra, del Ministerio de la Agricultura.

Cuba inició en 2008 una reestructuración del sector agrícola que incluyó la repartición de terrenos a personas interesadas en hacerlas producir, una medida para sacar al país de una fuerte crisis y disminuir las importaciones de alimentos para la población, cuyo precio se disparó en el mercado mundial.

Hasta la fecha, se entregaron un millón de hectáreas, y el 70% ya se encontraba en alguna fase productiva, según informaciones oficiales de meses pasados.

Olivera indicó, de acuerdo con Granma, que el 25% de las tierras entregadas fueron dedicadas por sus nuevos usufructuarios a las viandas, hortalizas y granos, mientras las restantes se pusieron en función del ganado vacuno lechero, la ceba de toros, arroz y caña de azúcar, entre otros.

Sin embargo, en las últimas temporadas se hizo "cada vez más lento" el proceso de entrega de las tierras --las 800.000 restantes--, comentó Olivera, debido a que los mejores suelos ya fueron tomados a la par que "organismos y entidades, con fértiles áreas y apenas usadas, se resisten o demoran en declararlas ociosas".

"Al justificar esa tardanza hablan de planes y perspectivas, que pese a los años no acaban de materializarse", indicó el funcionario.

Según la ley, las fincas o empresas agrícolas deben informar sobre las tierras que tienen sin producir y luego de una evaluación entregarlas para que sean a su vez dadas en usufructo.

Paralelo a la entrega de tierras, se puso en vigor una normativa para vender implementos e insumos a estos nuevos productores y algunos se quejaron de los precios elevados de los mismos.

"Aunque es un Decreto-Ley relativamente nuevo, no exento de tropiezos, dificultades y cierta lentitud en los trámites, rejuvenece los campos y son muchos los que jamás pensaron en la producción agrícola y se han sumado", expresa Granma. "De paso, trae de vuelta a obreros de origen campesino que estaban en las ciudades en otras labores".

La Ley de entrega de tierras en usufructo dispuso que las parcelas --entre 13 y 40 hectáreas-- sean concedidas por un término de 10 años a particulares, pero si se trata de personas jurídicas como cooperativas se ofrecerán hasta por 25 años. En ambos casos se podrá renovar una y otra vez por similar tiempo los contratos.