Faltan pocas horas. La cuenta regresiva ingresó en su etapa final. Es tiempo de jugar, de alcanzar el máximo grado de concentración posible, de afinar los últimos detalles y salir al campo de juego del majestuoso estadio de Wembley a dirimir quién tendrá el sagrado privilegio de levantar la ansiada “Orejona”.

Barcelona-Manchester United. ¿Quién puede poner en duda que son los dos merecidos definidores de esta edición de las Champions League? ¿Quién se atreve a poner en tela de juicio que son los dos mejores equipos del momento?

Barcelona-Manchester United. Los dos llegan a esta Final con las mismas posibilidades. Si bien es siempre una tarea engorrosa determinar cuál de los dos máximos contendientes a un título de semejante importancia llega con un mayor grado de favoritismo, en este caso se podría asegurar casi sin margen de error que la paridad es tal que resulta imposible determinarlo.

Barcelona-Manchester United. La muestra más cercana al llamado “fútbol total” frente a la muestra más cercana al llamado “fútbol efectivo”. Dos estilos diferentes por un lado y tan parecidos por el otro. Dos formas de ver y practicar el juego que merecen el mayor de los elogios, más allá de los gustos y de los intentos por mantener la imparcialidad.

Barcelona-Manchester United. El enfrentamiento que todos esperaban, la revancha de aquella Final de 2009 donde los catalanes impusieron su superioridad en el Olímpico de Roma conquistando de manera brillante el título de campeón.

BARCELONA, TRADICIÓN Y ESTILO QUE NO SE NEGOCIAN

Desde sus inicios el Barcelona se caracterizó por el buen juego, por el espíritu “pro-espectáculo”. Sin embargo, y a pesar de haber nacido en 1899, tardó demasiado en poder darse el lujo de ganar su primera Copa Europea de Campeones.

A partir de ese momento, con la gran conquista alcanzada por el Dream Team de Joahn Cruyff, nació una nueva era en la vida del club, marcada por una idea de fútbol que se codea con lo exquisito y que bien supieron heredar y mantener pocos años más tarde Frank Rijkaard y el actual timonel Pep Guardiola.

Barcelona hace gala de su apuesta por los elementos forjados en el club. No es casualidad entonces que elementos de la clase de Víctor Valdés, Carles Puyol, Gerard Piqué, Xavi Hernández, Andrés Iniesta, Sergio Busquets, Pedro Rodríguez y Lionel Messi sean productos de La Masía, cuna de la cantera azulgrana.

Barcelona llega a esta Final con todas esas premisas, ayudado por un plantel que no se da por vencido y que no se duerme en los laureles. Van por más gloria y esperan demostrarlo este sábado.

MANCHESTER UNITED: CONTINUIDAD Y RESPETO

Un caso incomparable en el fútbol que nos toca vivir. Tener a un mismo director técnico por casi 25 años supera todo margen de imaginación.
Sir Alex Ferguson, un elegido, un erudito en la materia que logró mantenerse en el “poder” por tantos años gracias a una filosofía tan respetada como auténtica. Y llega a esta nueva Final de Champions League con un equipo forjado en la disciplina, en el orden táctico y en la voluntad de superación constante por más que este por cumplir dos décadas y media al frente de uno de los mejores clubes del mundo.

COINCIDENCIAS QUE AVALAN LA PARIDAD

Tanto uno como otro cuentan en su palmarés con tres Champions League (las primeras de ambos fueron en la época previa cuando se la conocía como Copa Europea de Campeones).

Tanto uno como otro han ganado la primera en Wembley, el mismo escenario (ahora en su versión moderna) que este sábado los reúne para disputar el partido final.

Tanto uno como otro vienen de conquistar los torneos de liga de sus respectivos países.

Tanto uno como otro cuentan con planteles de primerísimo nivel, colocándolos en la cumbre del fútbol internacional.

Tanto uno como otro llegan a la Final de la Champions League con las mismas posibilidades, con los favoritismos repartidos en una proporción casi idéntica.

Tanto uno como otro han tenido tiempo suficiente para preparar este partido con la seriedad, el profesionalismo y, por sobre todas las cosas, el descanso justo como para que no existan excusas, reproches ni ventajas.

Las palabras sobran. Es tiempo de jugar. Es tiempo de despejar todas las dudas y proclamar con el merecimiento que ambos merecen al nuevo campeón del Viejo Continente.

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