En Estados Unidos, solamente una abogada en asuntos de inmigración, Jessica Domínguez, ha sido considerada como "El Ángel de la Justicia".

El apasionado compromiso de esta mujer de origen peruano con su comunidad y el incansable sentido de defensa de los derechos de los inmigrantes son su pan de cada día.

Ella misma fue víctima de las leyes. Ni su hermano ni ella tuvieron un abogado que les preguntara su opinión sobre la separación de sus padres.

"Un juez tomó una decisión que afectó mi vida hasta ahora", recuerda. "Fue una injusticia, yo apenas tenía cinco años; nadie conversó conmigo para preguntar qué es lo que yo quería".

Esa experiencia y los consejos de sus abuelos Raquel y Jorge incidieron en su carrera profesional. Sabe lo que significa no tener a alguien que defienda sus derechos.

"Fue algo doloroso", rememora, durante la entrevista en sus oficinas de Century City, California. "Mi abuelito me decía 'tienes que ser doctora o abogada".

Las palabras de Don Jorge resultaron proféticas: "Te expresas tan bien que cuando entres a un juicio te dirán, ya ganaste, porque si te dejo seguir hablando no me vas a dejar en paz'.

Domínguez recientemente consiguió una visa humanitaria para una niña salvadoreña de ocho años, quien fue ultrajada sexualmente por contrabandistas de inmigrantes en México, en su calvario para llegar a Estados Unidos.

Ana Alicia Girón, -abuela paterna de la niña y ciudadana estadounidense- viajó al estado norteño de Chihuahua y solicito a las autoridades que le entregara la custodia de la menor.

México, en principio se negaba a entregar a la niña, y la mantuvo en custodia el Instituto Nacional de Migración, en la Casa Cuna del Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF).

Vea video de la entrevista a Jessica Domínguez

Sin embargo, un grupo de expertos liderados por la abogada Jessica Domínguez gestionó la liberación y entrega de la niña a su pariente.

La niña había revelado que tres hombres la habían violado durante su periplo desde Santa Rosa de Lima, El Salvador a Estados Unidos.

Al mismo tiempo, autoridades diplomáticas salvadoreñas en México planteaban repatriar a la menor a El Salvador.

"Si la niña hubiera sido regresada a El Salvador, su vida corría peligro porque tuvo el valor de denunciar el crimen cometido por sus agresores", expresa la abogada Domínguez. "Pero el hecho de que esta hermosa niña fue víctima de ese delito [de violación] es un recordatorio de que existen muchos otros que se encuentran en la misma situación".

Así, la lucha legal gratuita encabezada por "El Ángel de la Justicia" y su grupo de expertos en asuntos de inmigración tuvo un final feliz, con el respaldo del gobierno estadounidense, las autoridades de El Salvador y de México.

En la historia también intervino Lucha Castro, del Centro de los Derechos Humanos de la Mujer en Chihuahua, quien junto a la abuela, Ana Alicia Girón realizaron una protesta de dos días frente al palacio de Gobierno pidiendo que les entregaran a la niña para transportarla a Estados Unidos.

"Gracias a Dios la niña no solamente está con su abuelita, sino que la mayor victoria es que ya está en Estados Unidos, un país que le ayudará a ser la persona que quiera ser".

Sólo uno de los cuatro hombres que presuntamente abusaron de la niña salvadoreña fue arrestado; se trata de un adolescente de 17 años. Los otros tres fueron liberados y repatriados a El Salvador.

La niña ya fue inscrita en una escuela de la ciudad de Los Ángeles, y está recibiendo ayuda médica y psicológica para superar los traumas sufridos durante su periplo iniciado el pasado 6 de abril.

La abogada Jessica Domínguez ha solicitado a las autoridades que le otorguen la custodia legal de la menor a su abuelita, Ana Alicia Girón, para que la menor pueda acceder a la legalización de su estancia en Estados Unidos, y una posible adopción.

EL PODER DE LA FE

Sin embargo, la fuerza que impulsa el trabajo de "El Ángel de la Justicia" se fundamenta en su fe y su creencia en Dios. Una filosofía compartida por su equipo de trabajo, y a diario, con dedicación, responsabilidad y compromiso luchan por los derechos de los inmigrantes mas desposeídos.

"Considero mi licencia de abogada como un regalo de Dios", asegura. "Es un gran privilegio poder ser el vehículo de bendición que El utiliza para ser de bendición para muchas familias, ya que El me utiliza como la voz de aquellas personas que no pueden tener voz".

En efecto, una de esas voces no escuchadas es la de María Suárez, una mujer mexicana, quien a los 16 años de edad emigró a Estados Unidos, junto con su hermana.

Suárez no hablaba inglés ni sabía como encontrar un empleo. Conoció en la calle a una mujer que hablaba español, y ésta la llevó con un hombre anciano que la presentaría con su esposa.

Nunca hubo tal esposa del hombre. En su lugar le dijo que la había "comprado" por 200 dólares y ahora era su esclava. Aterrorizándola, el hombre le expresó que él podía leer su mente y que haría todo lo que el quisiera porque era un brujo y "tenía poder para matar a sus padres".

Durante cinco años, MaríaSuárez fue golpeada, violada y abusada mental y físicamente. Sus sueños se evaporaron y fueron reemplazados por el miedo. No podía escapar ni comunicar su experiencia aterradora a nadie.

Cinco años después, un vecino entró en la cabaña y mató al hombre a palos. Maríaera ingenuamente dócil cuando el asesino le dijo que escondiera el arma en la casa.

Más tarde, Suárez fue condenada a 25 años de cárcel y fue declarada convicta por el asesinato, a pesar de que quienes la "defendían" dijeron que ella no estuvo involucrada en el crimen.

En 2004, María fue puesta en libertad después de 22 años y medio, al recibir un perdón del gobernador de California, Gray Davis.

"Fue un caso dramático", recuerda la abogada Jessica Domínguez. "En realidad, ella tenía que haber tenido un abogado que la representara en el área penal, pero no lo tuvo, y la persona que había sido contratada para defenderla había perdido su licencia [de abogado]".

La Junta de Condenas de Prisión investigó el historial de MaríaSuárez y había encontrado que su conducta mientras estuvo en la prisión era ejemplar.

"Este caso me recuerda que, cuando todo el mundo dice que ya no es posible encontrar una solución, yo digo que es posible hallar la justicia con el apoyo de un gran equipo legal", comenta la abogada Domínguez. "Más que nada, con ganas y fe sí se puede encontrar la justicia para alguien que la merece".

En la actualidad, María Suárez es residente permanente de Estados Unidos. Está involucrada como trabajadora social en grupos de terapia y orientación, en la Coalición en Contra del Tráfico Humano (CAST), basada en Los Ángeles, California.

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