Esta vez no hubo autos gratis ni celebridades invitadas, sólo una multitud de personas en el público, de las que Oprah Winfrey se despidió en su famoso programa.

La transmisión final, que se grabó el martes y se transmitió el miércoles, se centró en una cosa que convirtió a Winfrey en un éxito multimillonario: La relación única que logró con millones de espectadores durante 25 años. En el programa que ella describió como una "carta de amor" a sus seguidores dejó en claro que todas esas amistades que mantenía por la televisión eran recíprocas.

"Algo en mí se relacionó con cada uno de ustedes en una forma que me permitía verme a mí misma en ustedes y a ustedes en mi", dijo Winfrey. "Escuché y crecí, también sé que ustedes crecieron conmigo".

Winfrey fue la única persona en el escenario, con muy poca música de fondo y algunos cortos de episodios del pasado. El programa fue a un corte comercial con la balada "Twenty-Five Years" que escribió y grabó Paul Simon para ella.

La conductora calificó a sus seguidores como un "puerto seguro" y los ojos se le llenaron de lágrimas cuando reflexionó sobre su infancia en una zona rural del Misisipí.

"No es una coincidencia que una pequeña niña solitaria", dijo Winfrey con la voz entrecortada, "que no sentía mucho amor, a pesar de que mis padres y mis abuelos hacían lo mejor que podían, no es una coincidencia que haya crecido para sentir una gratitud, afecto, confianza y reconocimiento genuinos de millones de personas como ustedes en todo el mundo".

Winfrey le dijo a su público que a veces fue una maestra, pero que más a menudo los televidentes le ensañaron a ella. Dijo que el episodio del miércoles era su "última clase".

El programa era la última pieza de una despedida de meses, pero cuando se acercaba la hora final Winfrey prefirió no despedirse por última vez.

"No voy a decir adiós. Sólo voy a decir hasta la próxima", dijo.

Winfrey abrazó y besó a su pareja Stedman Graham y estrechó las manos de miembros del público, antes de salir por los pasillos de los Harpo Studios en Chicago, abrazando y llorando con sus empleados.

Winfrey gritó: "¡Lo logramos!". La última toma del programa mostró a Winfrey alejándose con su perro cocker spaniel, Sadie.

Algunos espectadores en el país planearon fiestas para mirar la final. Sharon Evans, de 53 años y residente en Chicago, preparó panqueques para disfrutarlos con su madre y varias amigas.

"Ella estuvo muy calmada hoy y yo aprecio el hecho de que se tomó esa última hora no para mostrar celebridades ni cosas favoritas", dijo Evans. "Fue verdaderamente lo que ella dijo, una carta de amor hacia nosotros".

El capítulo final, aunque sencillo, incluyó su propia lista de celebridades sentadas entre el público, como Tyler Perry, Maria Shriver, Suze Orman y Cicely Tyson, pero en esta ocasión ninguno acompañó a Winfrey en el escenario. Una semana antes Winfrey realizó un programa especial con múltiples estrellas de Hollywood ante un público de 13.000 seguidores en el United Center de Chicago.

En la grabación final sólo hubo 404 personas en el público, de acuerdo con Harpo Productions. El programa recibió 1,4 millones de solicitudes de boletos durante su última temporada, dijo la empresa.

Winfrey llegó a Chicago en 1984 al programa matutino de WLS-TV "A.M. Chicago". Un mes después el programa era el número uno en el mercado y un año después cambió de nombre a "The Oprah Winfrey Show".

Winfrey abrió Harpo Studios en 1990. El 1 de enero de este año lanzó la cadena televisiva Oprah Winfrey Network, que tiene sede en Los Angeles.

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