La OCDE celebró hoy su 50 aniversario con discursos de mandatarios de varios de sus grandes países miembros que subrayaron la relevancia de la organización para afrontar la crisis, dado su enfoque multilateral y su apertura al mundo emergente.

"Una economía global depende de una red global", destacó la secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton, que ejercía la presidencia de la reunión ministerial anual de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), que fue el marco de la conmemoración.

Clinton puso el acento en que esta organización, nacida como sucesora del Plan Marshall de ayuda estadounidense para la Europa de la posguerra y que cuenta ahora con 34 Estados miembros, ha dado un giro para trabajar con otros países que cada vez tienen más peso en la escena internacional.

Entre esos citó a Brasil, India, China, Sudáfrica y Rusia, que están en muchos de los grupos de trabajo creados por la organización e hizo un llamamiento para una asociación más estrecha con la OCDE, así como para que se saque una buena lección de sus 50 años de existencia, como es que "podemos alcanzar los estándares de una competición justa".

La responsable de la diplomacia estadounidense señaló que esta organización "sigue siendo una comunidad de valores compartidos", incluidos los de un mercado abierto, el respeto de los derechos humanos, la democracia y el imperio de la ley.

Recordó que las políticas de desarrollo han sido una constante en este organismo, pero también que la ayuda que se presta a los países pobres "no es suficiente" para un crecimiento sostenido. Y también que hay que esperar de esos países pobres que luchan contra la corrupción, que sean transparentes o que establezcan normas estables y que se respeten".

"La OCDE está aquí para ayudarles", dijo Clinton en alusión a esos países desfavorecidos.

El primer ministro francés, François Fillon, subrayó ante un auditorio de decenas de ministros de los países de la OCDE y de otros que nos son miembros la "urgencia para construir la economía mundial sobre nuevas bases" a la vista de lo ocurrido en la crisis financiera internacional.

Fillon expresó su apoyo a la acción del secretario general de la organización, el mexicano Ángel Gurría, de abrir la OCDE al mundo emergente.

A ese respecto, aprovechó la invitación a Rusia para que se asocie al convenio de la OCDE contra el soborno de funcionarios extranjeros, para pedir a China, India o Indonesia que también se adhieran, como ya lo han hecho Brasil y Sudáfrica.

El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, puso el acento en la aportación de la OCDE gracias a su enfoque multidisciplinar y también comentó que su trabajo pone en evidencia la necesidad de trabajar desde la multilateralidad.

"Tenemos que tener esa gran visión de la cooperación" que ofrece la OCDE, que seguirá contribuyendo al crecimiento mundial

El primer ministro japonés, Naoto Kan, se refirió al seísmo "sin precedentes" que sacudió su país el pasado 11 de marzo y lanzó a los presentes "el agradecimiento en nombre del pueblo japonés por el enorme apoyo" que han recibido.

Previamente a esos discursos, la ceremonia había comenzado con una mesa redonda en la que participaron el presidente chileno, Sebastián Piñera, el canciller austríaco, Werner Faymann y los primeros ministros de Grecia, Yorgos Papandreu, Bélgica, Yves Leterme, y Hungría, Víctor Orban.

Piñera habló de las dos crisis que ha sufrido su país, una la derivada de la de las finanzas internacionales y la otra la del terremoto de febrero de 2010, y subrayó que "hemos superado ambas" gracias a "buenas políticas económicas" y a "instituciones muy sólidas".

El presidente chileno volvió a recordar el ambicioso objetivo que se ha marcado su país de erradicar la pobreza antes de finales de esta década, para lo cual Chile necesitará elevadas tasas de crecimiento económico.