En medio de todo, pese a la constante plaga de las lesiones y juegos disputándose a estadio semivacío, la temporada de los Mets de Nueva York parecía transcurrir con cierta tranquilidad.

Después de haber arrancado con 13 derrotas en sus primeros 18 partidos, los Mets lograron alcanzar la marca de .500 durante unas 24 horas el pasado fin de semana.

Todo un logro para un equipo que transita entre los últimos con cuatro jugadores titulares que empezaron la campaña en Triple-A. Figuras como David Wright, Ike Davis y Angel Pagán están fuera por lesiones, mientras que Johan Santana sigue su lenta rehabilitación en la Florida de una cirugía en el hombro.

Con José Reyes y Carlos Beltrán como en sus mejores tiempos, estos Mets por los menos se muestran como un equipo entretenido, que da pelea.

Hasta que la revista The New Yorker publicó un perfil de Fred Wilpon, el asediado propietario de la franquicia.

Sujeto de una demanda por parte del fiduciario nombrado por la corte para recuperar el dinero de las víctimas del multimillonario fraude piramidal de Bernard Madoff, Wilpon afronta la posibilidad de perder el control del equipo.

El dinero de por medio en la demanda asciende a los 1.000 millones de dólares, suma que obligaría a Wilpon a vender la novena.

En líneas generales, el denso artículo relata cómo Wilpon se hizo millonario tras criarse en un vecindario de clase trabajadora en Brooklyn, su pasión por el béisbol y su amistad con Sandy Koufax desde que eran adolescentes.

Pero toda la atención se ha concentrado en los punzantes — demasiados honestos — juicios sobre las principales figuras del equipo, recabados en un pasaje.

— José Reyes "está totalmente perdido" si cree que recibirá un contrato tipo Carl Crawford (siete años y 142 millones de dólares).

— Carlos Beltrán "está en un 65 a 70% de lo que una vez fue". Wilpon también se describe como un "idiota" por haberle dado su contrato tras la sensacional postemporada de 2004 del puertorriqueño.

David Wright, el rostro de la franquicia, es un "excelente pelotero ... pero no es una súper estrella".

Curioso. Tales comentarios, según el artículo, fueron hechos cuando los Mets perdieron un juego 4-3 contra los mediocres Astros de Houston el pasado 20 de abril, justo cuando su foja cayó a 5-13.

El análisis posterior es que Wilpon ventiló la frustración propia de una fanático, o sea dijo las cosas que los seguidores de los Mets comentan en los bares o las ondas radiales.

Sin embargo, un propietario no puede andar por ahí menoscabando a sus pilares. Cada uno de los mencionados han reaccionado estoicamente, pero es lógico que los comentarios de Wilpon deben haber herido susceptibilidades y egos, sin mayor necesidad.

Todo es muy llamativo, ya que Wilpon nunca se ha había caracterizado por ser un personaje polémico. Ese tipo de conducta era propio de George Steinbrenner, el difunto propietario de los vecinos Yanquis, que una vez llamó "sapo gordo" al lanzador Hideki Irabu y le reclamó a Derek Jeter que no saliese tanto de noche.

En todo caso, a Wilpon se le criticaba por ser indolente a lo que ocurre alrededor de los Mets. Ahora, se ha apurado a tratar de enmendar la situación, ofreciéndole disculpas a todos.

Más allá de eso, el artículo en The New Yorker, escrito por un periodista reconocido por su cobertura de asuntos legales, avispa ramificaciones sobre el futuro de los Mets por culpa del fraude Madoff.

La situación financiera de la franquicia no es halagadora. En otro artículo, para la revista Sports Illustrated, Wilpon reconoce que el equipo se expone a pérdidas que alcanzarían los 70 millones de dólares este año y que está a punto de completar la negociación para incorporar un socio minoritario.

Wilpon da la impresión que quiere trazar una nueva filosofía en cuanto a los contratos que de ahora en adelante ofrecerán los Mets, cuya nómina es una de las más abultadas en las Grandes Ligas.

Un análisis de los gastos durante las últimas cuatro campañas encuentra a los Mets como el tercer club que más ha invertido — sobre 500 millones de dólares — pero sin siquiera clasificarse a la postemporada y con dos campañas sucesivas con más derrotas que victorias.

La inversión en salarios de 2011 se proyecta en 142 millones y Wilpon ha dado a entender que de ahora en adelante se apretarán el cinturón.

Unos 64 millones saldrán del presupuesto en el momento que expiren los actuales contratos de Beltrán y Reyes, así como los de Luis Castillo y Oliver Pérez, jugadores que los Mets prefirieron despedir antes de comenzar la campaña y pagar sus salarios.

Pero Wilpon ahora habla de un conjunto con una nómina que rondaría los 100 millones, dando pistas que el dinero que se ahorrará con los contratos caducados no se gastará en más fichajes a largo plazo.

Menciona el gasto moderado de franquicias como la de Tampa Bay, que se ha mantenido competitiva en una división tan fuerte como el Este de la Liga Americana.

A Wilpon se le puede reprochar que le faltó el respeto a figuras establecidas, pero es claro que, a sus 74 años, el objetivo se centra en salvar el control de su franquicia.

En cuanto a los Mets en el terreno de juego, pues el panorama inmediato luce desolador. Tras haber alcanzado la marca de .500, han perdido tres en fila.

___

Eric Núñez está en Twitter: http://twitter.com/Eric_NunezAP