Un prominente senador republicano criticó a la Casa Blanca por condicionar el envío del tratado comercial con Panamá a la aprobación en el congreso de un "programa de gastos no relacionado", refiriéndose a una ley destinada a compensar a estadounidenses que perdieron su empleo debido al libre comercio.

El líder republicano en el comité de finanzas, el senador Orrin Hatch, dijo el miércoles durante una audiencia que el Congreso aprobaría con amplio apoyo bipartidista el tratado de libre comercio con Panamá, estancado desde 2007, si la Casa Blanca lo enviara para su aprobación.

"El gobierno (del presidente Barack Obama) pidió a Panamá varias condiciones de transparencia fiscal y laboral antes de que siquiera considerara permitir a trabajadores estadounidenses competir de manera justa en los mercados de Panamá al enviar el acuerdo al Congreso", indicó Hatch. "Ahora que Panamá ha cumplido estas demandas, uno pensaría que el camino está garantizado".

Pero el presidente del comité, el demócrata Max Baucus, reiteró la postura anunciada a mediados de mes por la Casa Blanca de no enviar al Congreso las versiones finales de los acuerdos comerciales con Panamá, Colombia y Corea del Sur hasta tener la certeza de que existe un acuerdo bipartidista para aprobar una ley conocida por sus siglas en inglés TAA, aprobada originalmente en 2009 pero que no fue renovada en febrero de 2011 debido a las discrepancias entre demócratas y republicanos sobre cómo financiarla.

"TAA entrena a trabajadores estadounidenses que han perdido sus empleos debido al aumento en las importaciones o a que las fábricas se han mudado al extranjero, y TAA ayuda a trabajadores a aprovechar las nuevas oportunidades creadas por el libre comercio", dijo Baucus. "Es por eso que una renovación a largo plazo de una versión mejorada del programa TAA debe avanzar junto a nuestros tratados de libre comercio con Panamá, Colombia y Corea".

Obama había expresado el mes pasado a su colega panameño Ricardo Martinelli su expectativa de ratificar los tres acuerdos comerciales antes de que el congreso inicie su receso veraniego el 8 de agosto.

A solicitud de Estados Unidos, Panamá finiquitó un acuerdo bilateral de intercambio de información fiscal, reformas laborales para garantizar que compañías en la zona económica especial de Barú no estén exentas de protecciones a derechos laborales clave y que las zonas francas en general operen de manera igualitaria.

En febrero, los republicanos se opusieron a renovar TAA alegando que costaría 220 millones de dólares y porque consideraban los beneficios muy superiores a otros programas similares. Algunos han dicho en semanas recientes que el nivel de gasto público registrado en 2009 no es sostenible en este momento.

La Casa Blanca busca convencer a los republicanos de incrementar el límite actual a la deuda pública estadounidense, actualmente de 14.300 billones de dólares, para evitar un default sin precedentes de Estados Unidos el 2 de agosto.

TAA, que ha brindado ayuda financiera y entrenamiento a los trabajadores estadounidenses desde 1962, ha servido en otras ocasciones como ficha para las negociaciones partidistas. La aprobación que la cámara baja dio en 2007 al tratado de libre comercio con Perú estuvo vinculado estrechamente a la extensión de TAA.

Legisladores republicanos amenazaron a comienzos de año con retener cualquier aspecto de la política comercial, incluyendo la aprobación del nuevo secretario de Comercio, si el gobierno del presidente Obama no envía al Congreso los tres tratados simultáneamente antes del 1 de julio.