Treinta y ocho personas murieron en un día de combates en la capital yemení entre poderosas tribus y las fuerzas de presidente Alí Abdalá Salé, dijeron el martes funcionarios médicos y de seguridad.

Un funcionario de seguridad dijo que 14 soldados murieron en los choques y otros 20 estaban desaparecidos. Un funcionario de un hospital dijo que 24 combatientes tribales resultaron muertos. Ambas personas hablaron a condición de anonimato.

Salé pidió un cese del fuego.

Combatientes de las tribus más poderosas de Yemen y soldados se enfrentaron con artillería y morteros en batallas en las calles capitalinas, en una fuerte escalada de las hostilidades que está amenazando con convertirse en una sublevación de las milicias, luego que los esfuerzos diplomáticos no persuadieron a Salé de renunciar.

Hasta ahora, manifestantes habían atestado las calles en protestas masivas para demandar la renuncia de Salé luego de más de tres décadas en el poder. Un esfuerzo de mediación por los poderosos vecinos de Yemen en el Consejo de Cooperación del Golfo, respaldado por Estados Unidos, fracasó esta semana, y los combates estallaron entre las tribus opuestas al presidente y fuerzas de seguridad.

Ambas partes se culparon mutuamente de detonar este reciente enfrentamiento, profundizando más las desavenencias y sugiriendo que Yemen podría caer en un choque más sangriento entre las bien armadas milicias tribales y las tropas fieles a Salé.

Un comunicado de los grupos de oposición acusó a Salé de "arrastrar el país al caos". El Ministerio del Interior, a su vez, culpó del "derramamiento de sangre" al jeque Sadeq al-Ahmar, jefe de la tribu más grande de Yemen, llamada la Hashid.

Salé se ha negado a renunciar a pesar de tres meses de protestas casi ininterrumpidas que piden el fin de su régimen de 32 años. El líder desairó intentos de sus vecinos árabes para negociar su salida.

Pero la decisión de la tribu de al-Ahmar y otras, de tomar las armas, podría inclinar la balanza.

Las tribus yemeníes son consideradas aliadas esenciales para que sobreviva cualquier gobierno. Al-Ahmar y otros han abandonado Salé desde hace dos meses a pesar de que también es un miembro del clan Hashid.