El Arzobispo de Lima monseñor Juan Luis Cipriani y el Nobel de Literatura 2010 Mario Vargas Llosa sostienen un duro enfrentamiento público en las páginas de los diarios y en los púlpitos de las iglesias por sus discrepancias políticas ante la segunda vuelta presidencial de junio.

El presidente Alan García minimizó el duelo verbal entre monseñor y Vargas Llosa, al ser consultado por la prensa el martes, diciendo que "el Perú es libre, y libre para que todos emitan sus opiniones, las defiendan, y hagan las críticas que quieran".

Monseñor Cipriani critica a Vargas Llosa por expresar su respaldo al ex militar izquierdista Ollanta Humala y por exhortar a los peruanos a votar por él, mientras el novelista peruano acusa al cardenal de haberse convertido en un "propagandista de la dictadura" por considerar que apoya la candidatura de Keiko Fujimori, hija del ex presidente Alberto Fujimori, preso por violaciones a los derechos humanos en su gobierno (1990-2000).

El último episodio del enfrentamiento entre el cardenal y el premio Nobel fue la lectura durante el oficio religioso del domingo último de un comunicado de la Arquidiócesis de Lima, en el que los representantes del clero limeño manifestaron que "lamentamos y rechazamos las expresiones vertidas por el señor Mario Vargas Llosa contra nuestro Pastor, quien merece respeto".

Aludían a las críticas de Vargas Llosa a monseñor Cipriani en un artículo publicado el pasado 8 de mayo en el diario español El País.

El comunicado fue leído al final de las misas celebradas en la Parroquia La Santísima Cruz del distrito de Barranco, donde vive el escritor, lo que sorprendió grandemente a los asistentes, según reseñó el diario limeño La República.

El Director de Comunicaciones de la Arquidiócesis de Lima, Ricardo Sánchez-Serra, negó el martes a la AP que haya habido una orden de esa institución para que se dé lectura al comunicado en las misas, además dijo que la elaboración del comunicado fue una iniciativa del clero limeño y no del cardenal.

Las alusiones personales entre Cipriani y Vargas Llosa se remontan a abril, cuando un día después de las elecciones presidenciales, Vargas Llosa manifestó en una entrevista al diario español La Vanguardia, que monseñor fue un "cómplice descarado de la dictadura" de Fujimori.

El cardenal reaccionó días después cuando críticó en su homilía del Domingo de Resurrección, que el escritor haya invocado a los peruanos a no votar por Keiko Fujimori y haya dado a su apoyo a Humala, el ganador de la primera vuelta, y dijo que debía expresar más respeto por el pueblo peruano "por más altura que se haya logrado en un aspecto de la cultura".

Vargas Llosa, quien fue derrotado por Fujimori en las elecciones presidenciales de 1990, escribió luego en El País, que monseñor Cipriani parecía "representar la peor tradición de la Iglesia, la autoritaria y oscurantista, la del Index, Torquemada, la Inquisición y las parrillas para el hereje y el apóstata".

Criticó que monseñor no se hubiera pronunciado cuando el gobierno de Fujimori fue acusado de esterilizar forzosamente a 300.000 campesinas, o por las violaciones a los derechos humanos cometidas en medio de la guerra interna contra la subversión.

"El cardenal no suele ser tan discreto cuando se trata de protestar contra los preservativos y no se diga el aborto", fustigó el novelista.