Los fumadores lo tienen desde hoy aún más difícil en Nueva York, después de que este lunes entrara en vigor la prohibición de fumar en parques, playas, paseos, plazas y zonas peatonales de la ciudad, una norma que ha cosechado tanto críticas como elogios entre los neoyorquinos.

"Cuando una ley es simplemente errónea, el último recurso para lograr un cambio es la desobediencia civil", reclamaba hoy en su web la asociación CLASH, que reúne a neoyorquinos interesados en combatir el "acoso a los fumadores" y que argumenta que "no hay una sólida base científica para impulsar esta norma".

Por ello, esa agrupación ha convocado el próximo fin de semana a los fumadores de la ciudad a que se reúnan en un paseo marítimo de Brooklyn para demostrar que "esta ley recibirá el respeto que se merece: ninguno".

Los detractores de esta iniciativa, que afecta a los más de 1.700 parques públicos de Nueva York y sus 22 kilómetros de playas, sostienen que prohibir el tabaco en espacios abiertos al aire libre y tan amplios supone una intromisión en las libertades individuales, al tiempo que discuten el efecto nocivo que el humo pueda tener sobre los no fumadores que se encuentren en las inmediaciones.

Sin embargo, son muchas las voces que apoyan esta iniciativa por considerar que con ello las playas y los parques estarán más limpios, el aire de la ciudad será más sano y se reducirán las molestias que genera el humo entre los no fumadores.

"En apoyo a esta legislación, damos la bienvenida a esta oportunidad de mejorar la belleza de los espacios públicos de la ciudad y de asegurar una experiencia más sana y limpia para los neoyorquinos", afirmó hoy el Departamento de Parques y Entretenimiento de la ciudad en su web.

Así, desde este lunes las aceras y los aparcamientos de Nueva York son casi los únicos espacios públicos en los que se permite fumar, de acuerdo con una norma aprobada por los legisladores el pasado febrero y que amplía aún más la que estaba vigente desde 2003 para impedir el tabaco en bares y restaurantes.

Aunque también está permitido fumar en las casas, cada vez son más los propietarios que se lo prohíben a los inquilinos, al tiempo que desde este mismo día tampoco se puede fumar en lugares como los estadios deportivos o los campos de golf.

Se han establecido multas de 50 dólares para quienes incumplan las nuevas prohibiciones, aunque el alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, ya ha advertido que no exigirá que la Policía se encargue de vigilar el cumplimiento y que confía en la colaboración ciudadana para velar por el respeto de la ley.

Si alguien se niega a dejar de fumar en un parque, playa u otro área donde está prohibido fumar, "se insta a los neoyorquinos a que informen a un empleado del Departamento de Parques o algún otro oficial. De lo contrario, las quejas se pueden hacer llamando al 311", explican hoy las autoridades de Nueva York en los comunicados difundidos para informar sobre la nueva normativa.

"Este verano, los neoyorquinos que acudan a nuestros parques y playas para divertirse y respirar aire fresco podrán respirar un aire aún más limpio y sentarse en una playa que no esté llena de colillas de cigarrillos", anunció Bloomberg tras la aprobación de esta medida.