Las comunidades de la Amazonía ecuatoriana, que mantienen un largo proceso judicial contra la petrolera Chevron por cuestiones de contaminación medioambiental, protestarán mañana en la sede de la compañía en California, donde ésta celebrará su junta de accionistas anual.

Así lo explicó hoy a Efe un portavoz de la organización no gubernamental (ONG) Amazon Watch, que acompaña a la delegación ecuatoriana, de visita en varias ciudades de EE.UU. para protestar contra la petrolera.

Tras casi dos décadas de batalla legal, las comunidades indígenas continúan activas en esta lucha, por lo que mañana llevarán a cabo una "vistosa" protesta frente a la sede de Chevron, situada en San Ramón (California), donde se celebra la junta anual de accionistas.

Según la misma fuente, es "probable" que algunos miembros de la delegación puedan "decir lo que piensan" en el acto, aunque, subrayó, "no han sido invitados".

Dos demandantes ecuatorianos quisieron acudir a la junta del año pasado y, "aunque tenían válidos poderes de accionistas para asistir al encuentro, se les prohibió la entrada", explicó el portavoz de Amazon Watch.

Las acciones de los demandantes en California comenzaron ayer, cuando colocaron una gran pancarta con la frase "Chevron culpable, limpia la Amazonía" en el puente Richmond, que conecta la ciudad de San Francisco con la principal refinería de petróleo de la compañía en EE.UU.

En febrero pasado las autoridades judiciales ecuatorianas decidieron que Chevron debía pagar unos 18.000 millones de dólares por daños irreversibles al ecosistema y enfermedades graves en sus habitantes.

La multa impuesta a Chevron, considerada la más cuantiosa de la historia por una cuestión medioambiental, es resultado de un caso judicial iniciado en 1993 por el que comunidades de la Amazonía ecuatoriana.

Las mismas, apoyadas por abogados estadounidenses, demandaron a Texaco (adquirida luego por Chevron) por la contaminación ocasionada en el periodo 1964-1990 en unas 480.000 hectáreas de selva en la Amazonía.

La petrolera se niega a pagar la multa al desestimar el juicio que se llevó a cabo en Ecuador porque, según alega, los abogados de los demandantes falsificaron datos y presionaron a peritos científicos para encontrar contaminación donde no existía.

La actividad de Texaco en la Amazonía causó un vertido de desechos tóxicos de más de 80.000 millones de litros, que cerca de 50 años después continúa en la zona, según los demandantes.

Asimismo, aseguran, se han contabilizado dos mil casos de cáncer asociados directamente al desastre, que también ha desencadenado malformaciones, alergias y pobreza.