Al parecer las fuerzas navales paquistaníes recuperaron el control de la base que había sido atacada y ocupada por milicianos islámicos durante más de 15 horas, destruyendo aviones estadounidenses y matando por lo menos a 12 oficiales de seguridad.

Los talibanes paquistaníes se adjudicaron la responsabilidad por el ataque, alegando que formaba parte de su venganza por la incursión del 2 mayo en la cual se eliminó al cabecilla de al Qaida, Osama bin Laden. La habilidad de los insurgentes de penetrar en las instalaciones sacudió aún más al comando militar ya humillado por el ataque unilateral estadounidense y plantea la posibilidad de que los talibanes hayan tenido ayuda desde adentro.

"No deseamos que salgan vivos, ellos han ido para ofrendarse como mártires", destacó un portavoz Ahsanullah Ahsan.

Al menos seis marinos y un paramilitar fueron muertos y 14 heridos en el enfrentamiento en la Estación Naval de Mehran que se prolongó más de cuatro horas, dijo el vocero de la Armada paquistaní, Irfan ul Haq. De momento, no mencionó las bajas entre los insurrectos.

No se tiene claro cuántos milicianos murieron o resultaron heridos, pero entre 10 y 15 atacantes ingresaron a la instalación militar de alta seguridad para luego dividirse en grupos pequeños, que detonaron explosivos y se ocultaron en la amplia base, indicó el portavoz.

"Estamos recibiendo disparos desde diferentes direcciones", dijo otro vocero, Salman Alí.

Muchas ambulancias que se dirigían al lugar fueron detenidas debido a que continuaba el combate.

El ataque fue similar al de Mumbai, India en el 2008, y otros ataques de milicianos en Pakistán donde comandos armados de insurgentes trabajan en equipos y están dispuestos a combatir hasta la muerte.

Haq dijo que los milicianos no "tenían posesión de nada" cuándo se preguntó si habían tomado rehenes. El lunes por la mañana, los milicianos estaban acorralados en un edificio de oficinas, en un tiroteo con los comandos, agregó. Varios helicópteros de la marina sobrevolaban la base para ayudar a la cacería de milicianos.

"En vista de la existencia de varios bienes en la base, la operación se realiza con cautela de una manera cuidadosa", destacó Haq al referirse a las aeronaves militar. "Es por eso que está tomando tanto tiempo", agregó.

El ataque coordinado ocurrió casi tres semanas después de la muerte de Osama bin Laden en un asalto de fuerzas estadounidenses en la ciudad de Abotabad, en el noroeste del país, un hecho que los aliados extremistas del grupo al-Qaida han jurado vengar.

El asalto unilateral de Estados Unidos detonó una fuerte reacción violenta contra Washington, que está tratando de apoyar a Pakistán en su lucha contra milicianos, así como una excepcional crítica nacional contra las fuerzas armadas por no detectar o evitar la operación.

El hecho de que los combatientes rebeldes hayan sido capaces de ingresar a una de las bases militares más grandes del país es otro golpe penoso a las fuerzas armadas y suscitará preguntas sobre si los atacantes contaron con información interna. Que hayan atacado un avión suministrado por Estados Unidos llama la atención hacia la ayuda estadounidense al ejército, algo sobre lo cual no hablan los generales paquistaníes, temiendo ser criticados por el pueblo, de dura tendencia antiestadounidense.

Después de una intensa presión estadounidense, las fuerzas de seguridad lanzaron varias operaciones contra los rebeldes cerca de la frontera con Afganistán en los últimos tres años. Los extremistas han respondido atacando objetivos policiacos y militares en todo el país.