Una ola de explosiones en las primeras horas de la mañana en Bagdad y sus alrededores mató a 16 personas el domingo y por tercera vez este mes, y las fuerzas iraquíes de seguridad fueron el blanco principal.

Los insurgentes han estado atacando a las fuerzas de seguridad en un intento por minar la confianza de los iraquíes en la habilidad de sus policías y fuerzas armadas para asumir responsabilidades cuando las tropas estadounidenses se retiren del país.

Al menos nueve de los muertos en los ataques del domingo fueron policías, lo que resalta los peligros de su trabajo.

"El objetivo de estos ataques es enviar un mensaje a los locales: ¡Si el personal de seguridad no se puede proteger a sí mismo, ¿cómo los van a proteger a ustedes?''', dijo el capitán Majid Mohamed Amin, que se integró a la Policía en el 2000 y desde entonces ha sobrevivido dos atentados con bombas.

El peor ataque ocurrió cerca de la ciudad de Taji, 20 kilómetros al noroeste de Bagdad y fue una acción clásica de la insurgencia. Primero una bomba de camino estalló al paso de una caravana militar estadounidense. Cuando la Policía llegó al lugar, un atacante suicida caminó hacia la muchedumbre e hizo estallar sus explosivos, dijeron policías y funcionarios de hospitales.

Siete policías y tres civiles murieron y 19 personas, incluyendo 15 policías, resultaron heridas, dijeron las autoridades.

Previamente, al menos 10 bombas estallaron alrededor de la capital al inicio de la semana laboral.

Aproximadamente a las 7 a.m. un coche bomba estalló en un estacionamiento en el barrio oriental de Ciudad Sadr, matando a cinco personas y dañando automóviles.

"Nos despertamos con un enorme estruendo y las ventanas del frente de la casa quedaron destruidas. Mi hermano menor fue herido por pedazos de vidrio", dijo Namiq Khazal, un residente de 30 años en Ciudad Sadr, que vive a poca distancia de donde ocurrió la explosión.

Minutos más tarde, también en Sadr, una bomba oculta en un montón de basura estalló, matando a una persona e hiriendo a otras cinco. Entonces, otros cinco minutos después, otra bomba al pie de un camino estalló la paso de una patrulla policial, hiriendo a tres policías y cuatro transeúntes.

En el barrio sureño de Bayaa, cinco explosiones consecutivas mataron a cinco personas, entre ellas dos policías.