Guardias armados vigilan 24 horas al día. Las cámaras registran todos sus movimientos. Un monitor alerta a las autoridades si el prisionero trata de escapar.

Estas son las nuevas restricciones de Dominique Strauss-Kahn fuera de la prisión, después que el ex director del Fondo Monetario Internacional, acusado de agresión sexual a una camarera en un hotel, dejó una celda en Nueva York por un arresto domiciliario de lujo.

Los planes iniciales se toparon con un obstáculo el viernes cuando los habitantes de un elegante edificio de departamentos se negaron a aceptar al que fue firme candidato a la presidencia de Francia debido al acoso de la prensa.

En cambio, el detenido fue alojado el sábado en un rascacielos de Manhattan en medio de una red de cámaras policiales y privadas. Es custodiado por Stroz Friedberg, la misma firma de seguridad que mantuvo bajo vigilancia en su propio departamento al financista Bernard Madoff, preso por una estafa multimillonaria.

No está claro cuándo ni si será trasladado a otro sitio. Los llamados a su abogado y a la firma de seguridad no obtuvieron respuesta el sábado.

Aun con las severas restricciones, la riqueza de su familia le ha brindado uno de los arreglos de fianza más cómodos. Pero no será barato. El costo para asegurarlo se calcula en unos 200.000 dólares mensuales, y él debe sufragarlo. Por comparación, cuesta unos 6.500 dólares mensuales mantener a un preso en un correccional como el de la isla Rikers, donde estuvo casi una semana.

Esa suma será para la vigilancia armada, la instalación de cámaras y un artefacto especial esposado al tobillo que suena una alarma si se aleja demasiado.

En estos momentos tiene total restricción de movimientos, pero si es trasladado a un sitio por un plazo mayor podrá salir para las audiencias judiciales, visitas a médicos y servicios religiosos semanales. La fiscalía debe ser notificada por lo menos seis horas antes de que salga a cualquier sitio, y no puede salir entre las 10 de la noche y las 6 de la mañana.

Pero no estará solo: Strauss-Kahn podrá recibir hasta cuatro visitantes por vez, además de su familia.

El ex director del FMI, de 62 años, fue acusado esta semana de abuso sexual e intento de violación por el supuesto ataque a una camarera en el lujoso hotel Sofitel de Nueva York.

Al principio fue mantenido en la cárcel porque un juez aceptó la argumentación de los fiscales de que representaba riesgo de fuga, dada su riqueza y su estatus internacional, y preocupado de que pudiese huir a Francia, que tiene leyes de extradición que favorecen a sus residentes. Se le fijó fianza de un millón de dólares.