La junta directiva de la Opera de Nueva York aprobó el viernes dejar su casa en el Lincoln Center, reducir el personal en la junta y su calendario de presentaciones mientras lucha por sobrevivir.

La medida surge al tiempo que la organización, de 68 años, lidia con donaciones cada vez más pequeñas, un déficit multimillonario y negociaciones difíciles con su sindicato.

George Steel, gerente general y director artístico de la opera dijo a The Associated Press el viernes que "el sacrificio será compartido desde la punta hasta la base de la compañía". Steel dijo que las decisiones de la junta directiva permitirán más crecimiento y agregó que se sentía alentado por ellas. También señaló que el anuncio sobre la nueva casa de la compañía se hará en varias semanas.

"Definitivamente es una transición seria para la ópera, pero lo que me hace sentir optimista es que puedo ver un modelo de presupuesto equilibrado para la compañía que proporcionará las bases para un crecimiento sostenible".

La Opera de Nueva York es uno de los pilares más reconocidos de la cultura estadounidense que ha presentado propuestas innovadoras y creado las carreras de estrellas como el español Plácido Domingo, Renee Fleming y Beverly Sills.

Pero desde hace tiempo ha tenido problemas. Los fondos de la compañía han pasado de 55 millones de dólares a nueve millones, de acuerdo con auditorías obtenidas por The Associated Press. Y la ópera ha pospuesto los anuncios de su temporada 2011-2012 pues enfrenta un déficit proyectado en cinco millones de dólares.

El presidente de la junta directiva contribuyó personalmente con 2,5 millones de dólares de emergencia para reducir el déficit, informaron autoridades de la compañía. También lucha por un nuevo contrato con sus cantantes y el personal de producción.

La ópera de Nueva York ha tenido como sede el Lincoln Center desde 1966. El centro también aloja al Ballet de la Ciudad y otras organizaciones artísticas, desde 1966.

"Amamos el Lincoln Center. Es un lugar maravilloso, pero los costos de estar aquí son simplemente demasiado altos", dijo Steel.

La vocera del Lincoln Center Betsy Vorce rechazó hacer declaraciones al respecto.

Alan Gordon, director ejecutivo del Sindicato Estadounidense de Artistas Musicales, que representa a cantantes, bailarines, directores teatrales y gerentes, dijo que los integrantes del sindicato estaban "perturbados" por la decisión.

La medida podría ahorrar dinero, pero hará poco para atender la escasa venta de boletos de la ópera, dijo Gordon, quien culpó a las elecciones de Seel sobre las producciones, como la reciente "Séance on a Wet Afternoon", de la situación.

"Se niega a programar algunas de las óperas importantes y seguras que la gente efectivamente va a ver", dijo Gordon. "Si quieren ser un teatro regional por proyecto y de medio tiempo entonces vayan con Dios, pero ese no es el mundo que conocen los cantantes de ópera".

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El periodista de The Associated Press Chris Hawley contribuyó con este despacho.

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En internet:

http://www.nycopera.com/