La vigilancia privada a la que deberá someterse el ex director gerente del FMI Dominique Strauss-Kahn y que tendrá que abonar a su propio coste puede ascender a los 200.000 dólares al mes, según indicó hoy el periódico francés "Le Figaro".

El juez le concedió este jueves a Strauss-Kahn la libertad bajo una fianza de un millón de dólares y el arresto domiciliario hasta que se celebre su juicio, y sus abogados comparecerán hoy ante el tribunal para revisar si se han cumplido las exigencias para su liberación, que será efectiva a partir de ese momento.

Entre las medidas dispuestas se estableció que Strauss-Kahn deposite un aval por valor de 5 millones de dólares sobre una propiedad suya o de su esposa, y se decidió que el político y economista tendrá que someterse a vigilancia constante y llevar un brazalete electrónico para controlar sus movimientos.

"Le Figaro" indicó que se ha contratado a la empresa de vigilancia Stroz Friedberg, la misma a la que recurrió el exfinanciero Bernard Madoff, y de la que se calcula una factura media de entre 80.000 y 200.000 dólares al mes.

De seguir el mismo esquema de actuación que se hizo con Madoff, los agentes realizarán un informe cada hora sobre las actividades de Strauss-Kahn, registrarán a quienes le visiten en su apartamento, controlarán el correo que reciba y harán un inventario de los objetos de valor que haya en la casa.

Strauss-Kahn llevará además un brazalete dotado con un GPS, que enviará una señal de alerta a la compañía de seguridad privada y a la comisaría si él intenta salir de su residencia, caso en el que los guardias, según "Le Figaro", podrán utilizar la fuerza.

El apartamento que ha alquilado el exdirigente del FMI a nombre de su esposa, la periodista franco-estadounidense Anne Sinclair, está situado en el Upper East Side y cuesta alrededor de 14.000 dólares mensuales, añadió "Le Figaro".

La emisora francesa RTL contó además que en el piso habrá cámaras de videovigilancia en varias habitaciones, y que, aunque no se ha fijado un horario para que reciba a sus visitas, que deberán ser de su círculo cercano, en el interior no podrá haber más de cinco personas a la vez.

A esos gastos se suman los honorarios de sus abogados, siete en total, del gabinete Taylor en Washington y Brafman en Nueva York, que cobran unos mil dólares la hora, más los entre cinco y diez millones de dólares que, según RTL, le podría solicitar la presunta víctima, una mujer africana de 32 años.

La garante de todos esos dispendios, según la prensa gala, es Sinclair, que heredó una fortuna de su abuelo, un marchante de arte que tenía contratos exclusivos con Matisse y Picasso, y que según RTL acaba de poner en venta el apartamento de la pareja en Washington, por un precio de salida de 4 millones de dólares.