El Gobierno de Sudáfrica acusó hoy a las autoridades libias de mentir respecto a la suerte del fotógrafo Anton Hammerl, al indicar que seguía vivo después de su muerte, el pasado 5 de abril, por disparos de fuerzas leales a Muamar al Gadafi.

"Seguimos recibiendo noticias tranquilizadoras al más alto nivel de que estaba vivo, hasta que sus colegas fueron liberados y facilitaron ayer (jueves) la información (de que había muerto)", dijo en rueda de prensa en Pretoria la ministra de Relaciones Internacionales de Sudáfrica, Maite Nkoana-Mashabane.

Nkoana-Mashabane recalcó: "La muerte de Hammerl es un hecho muy desafortunado y el Gobierno y el pueblo de Sudáfrica condenan a los autores de estas acciones".

La responsable de la diplomacia sudafricana manifestó su disgusto por que la noticia de la muerte del fotógrafo sudafricano no hubiese procedido de las autoridades libias, sino de los periodistas que le acompañaban cuando murió el pasado 5 de abril.

El embajador de Austria en Sudáfrica, Otto Ditz, que participó con Nkoana-Mashabane en la rueda de prensa, ya que Hammerl tenía también nacionalidad austríaca, dijo: "Estamos muy decepcionados con los libios porque no transmitieron la noticia".

Ditz, que junto con Nkoana-Mashabane transmitió sus condolencias a la familia y amigos de Hammerl, agregó: "Esperamos que ahora (las autoridades libias) cooperen y nos muestran dónde está enterrado para que podamos entregarlo a su familia para que le de sepultura".

La familia de Hammerl informó hoy en una nota en la red social Facebook de que, "el 5 de abril, Anton fue tiroteado por las fuerzas de Gadafi en un lugar muy remoto del desierto libio. Según los testigos, sus heridas eran tales que no pudo sobrevivir sin atención médica".

Según la página web del diario sudafricano "The Star", para el que trabajaba Hammerl, los reporteros estadounidenses James Folley y Clare Morgana Gillis, liberados el miércoles pasado en Trípoli y que ayer llegaron a Túnez, informaron anoche de su muerte a la esposa de Hammerl, Penny Sukraj.

Folley y Gillis fueron liberados junto con el británico Nigel Chandler y el fotógrafo español Manu Bravo.

Tanto Bravo como Foley y Chandler estaban con Hammerl cuando resultó herido en el abdomen, cerca de la ciudad libia de Brega, el 5 de abril pasado, según dijo al periódico una amiga de la familia, Bronwyn Friedlander.

En su nota en Facebook, la familia Hammerl consideraba "de una crueldad intolerable que los leales a Gadafi conocieran la suerte de Anton todo este tiempo y optaran por encubrirlo".

Hasta ahora, el Gobierno de Sudáfrica, según varios portavoces oficiales, sólo ha tenido noticia de la muerte de Hammerl por los periodistas que le acompañaban, pero no a través de las autoridades de Tripolí, la ONU u otras fuentes.

Según la ministra de Relaciones Internacionales sudafricana, los periodistas liberados no mencionaron antes a las personas con las que tuvieron contacto la muerte de Hammerl, pues temían que difundir la información pusiese en peligro su seguridad.

Las autoridades libias no dieron ningún indicio de que Hammerl estaba muerto y, en lugar de eso, ofrecieron "promesas huecas", agregó Ditz.

El presidente del Foro Nacional de Editores de Sudáfrica (Sanef), Mondli Makhanya declaró: "Nos hubiera gustado que el Gobierno de Libia fuera más honrado".

Makhanya se mostró "hundido y enfadado" con la forma en que se han desarrollado los acontecimientos.

Los responsables de Sanef se reunieron esta madrugada con representantes del Departamento de Relaciones Internacionales para encontrar la manera de localizar los restos de Hammerl y llevarlos a Sudáfrica.