El cadáver de una mujer decapitada fue abandonado hoy frente a la alcaldía de Guadalupe, municipio del estado norteño de Nuevo León, junto con un mensaje del crimen organizado, y su cabeza colocada junto a una patrulla municipal, informaron fuentes municipales.

El crimen sucedió horas después de que miembros del Ejército mataran de madrugada a dos presuntos sicarios cerca de esta localidad, vecina a la ciudad de Monterrey, la capital del estado.

El cuerpo desmembrado de una mujer, aún sin identificar, fue localizado pasadas las 6.00 hora local (11.00 GMT) a un lado de la plaza principal de Guadalupe por gente que pasaba por el lugar, informó a la prensa el Enrique Sanmiguel, Secretario de Seguridad de municipio.

"Lo primero que me informaron fue sobre un cuerpo mutilado a un lado de la iglesia", declaró el funcionario local.

Supuestamente ninguno de los cuatro agentes de la policía que vigilan el parque se percató del hecho, por lo que están siendo investigados.

Horas antes de que fuera descubierto el cuerpo sin vida de la mujer, de complexión gruesa, fueron abatidos dos presuntos sicarios por soldados mexicanos en el municipio de Juárez, vecino al de Guadalupe, cuando los militares dieron un alto a un automóvil sospechoso desde el cual, como respuesta, salieron disparos contra los soldados.

El municipio de Guadalupe, que forma parte de la zona metropolitana de Monterrey, registró en las dos últimas semanas un incremento de la violencia, justo desde la llegada de mandos militares a la corporación policíaca local, muchos de cuyos agentes servían al crimen organizado.

Además en los últimos tres días han ocurrido en Guadalupe atentados contra los policías, en el último de los cuales murieron tres uniformados y otro más resultó herido.

Ayer los cadáveres descuartizados de dos sujetos aparecieron tirados frente a la sede de la Policía Municipal.

A fines del año pasado fue lanzada una granada en la plaza ubicada frente a la alcaldía que provocó heridas a quince personas, entre ellas ocho menores.

La localidad está gobernada por Ivonne Álvarez, del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y supuestamente en ella actúan Los Zetas, una organización criminal que amenazó con asesinar a una persona por cada uno de sus sicarios que caiga en acciones de las autoridades.