La ministra de finanzas francesa Christine Lagarde, una mujer franca, trabajadora y elegante, se proyectaba el viernes como probable candidata europea para dirigir el Fondo Monetario Internacional.

El FMI insiste en que la salida de Dominique Strauss-Kahn no ha perjudicado sus operaciones cotidianas, pero claramente siente la presión de hallar pronto a un sucesor para dirigir el organismo que suministra miles de millones de dólares en préstamos para estabilizar la economía mundial.

Un nuevo director desviaría la atención del escándalo en torno de Strauss-Kahn, que renunció esta semana para enfrentar cargos en Nueva York de intentar violar a una camarera en un hotel.

La canciller federal alemana Angela Merkel dijo el viernes que "aprecia mucho a la ministra de finanzas francesa", e insistió en que no estaba anunciando la candidatura de Lagarde, sino compartiendo su posición.

Merkel dijo que el próximo director del FMI debía ser europeo, puesto que el fondo está profundamente involucrado en el manejo de la profunda crisis de la deuda en la eurozona. La opinión de Alemania es decisiva, ya que, como la potencia económica del continente, financia gran parte de los rescates financieros a otras naciones de la eurozona.

El FMI podría enfrentar la opción entre elegir a su primera directora mujer o su primer líder del mundo en desarrollo. Las economías emergentes ven el tradicional monopolio europeo sobre el cargo como una falta de contacto con la realidad económica mundial, aunque no se han unido en apoyo de un candidato común.

Lagarde, de 55 años, tiene una imagen impecable y ha sido elogiada por su sagacidad para ayudar a Europa a lidiar con la crisis financiera mundial y las más recientes deudas. Habla un inglés impecable y ha pasado gran parte de su carrera en Estados Unidos como abogada.