Este fin de semana prolongado por un feriado, los estadounidenses evitarán comprar camisetas como recuerdo.

Se espera que salgan a las carreteras más viajeros de los que lo han hecho desde la Gran Recesión. Pero mantendrán un estricto control sobre sus carteras por cuenta de los altos precios de la gasolina. La familia típica planea gastar 692 dólares, una disminución de 14% con respecto a los 809 dólares del año pasado.

"Van a ver a la gente comiendo bocadillos del refrigerador en lugar de ir a un restaurante", dice Susanne Pelt, portavoz de la cadena de atracciones al lado de la carretera interestatal 95 South of the Border, en Carolina del Sur, que incluye restaurantes, estaciones de gasolina, locales comerciales, un hotel y un parque de diversiones.

La Asociación Estadounidense del Automóvil, AAA por sus siglas en inglés, proyecta que 34,9 millones de estadounidenses recorrerán 80 kilómetros (unas 50 millas) o más desde su casa — un ligero aumento de 100.000 viajeros con respecto al año pasado y la cifra más alta desde 2007. Pero aquellos que viajan van a gastar mucho menos, dijeron la AAA y IHS Global Insight, su socio para el estudio, basado en entrevistas con 325 estadounidenses que planean salir para el festivo.

El aumento de los precios de la gasolina está en la mente del 40% de los viajeros, y muchos planean hacer viajes más cortos o ahorrar dinero de alguna otra manera. Eso podría significar elegir un hotel Holiday Inn Express en lugar de un Holiday Inn o conducir a una playa en lugar de un parque de diversiones.

Pero la mayoría se niega a renunciar a sus vacaciones en este fin de semana, prolongado por el descanso del lunes, cuando se conmemora el día de los soldados caídos en guerras.

"Los estadounidenses realmente creen que las vacaciones son un derecho", dice José A. McInerney, director general de la Asociación Estadounidense de Hoteles y Alojamiento. "No es un lujo."

Y no es sólo el aumento de los precios de la gasolina lo que las familias tienen que enfrentar.

Se espera que las tarifas en hoteles escalafonados por la AAA con tres estrellas, es decir, en un rango medio, aumenten un 5% con respecto a hace un año a 148 dólares por noche. Los de dos estrellas, más económicos, están un 10% más altos a 109 dólares.

"Estamos viendo a algunas personas que dicen que tienen que ahorrar centavos para hacer el viaje", dice Paula Werne, portavoz de Holiday World en la población de Santa Claus, en el sur de Indiana.

Con el mercado de valores al alza y la economía en general mejor que hace un año, no todo el mundo está escatimando gastos.

AAA pronostica que 2,93 millones de personas abordarán un avión durante el fin de semana del día de los caídos, un 11,5% más con respecto al año pasado a pesar del aumento de las tarifas aéreas. Las aerolíneas han elevado el precio en siete ocasiones desde el comienzo del año. El costo promedio de un boleto es más del 10% más caro que el año pasado.

Ese aumento en el transporte aéreo también ha hecho subir la expectativa de la distancia total que recorrerán las familias a 1.274 kilómetros (unas 792 millas). Eso es 27% mayor que la distancia promedio del año pasado de 1.007 kilómetros (unas 626 millas).

El aumento de los viajes aéreos es una señal de que a la gente en el extremo superior de la escala de ingresos le está yendo mejor. Aquellos con ingresos superiores a 50.000 dólares al año conforman el 69% de los que planean viajar, de acuerdo con AAA. El año pasado, eran el 58% del total.

La razón: los altos precios de la gasolina se llevan una parte mayor del presupuesto de las familias de bajos ingresos.