Germana Ferrari, viuda de Roberto Matta, ha donado al Instituto Cervantes una donación de quince litografías del artista chileno, que a partir de ahora estarán permanentemente expuestas en algunas de las sedes con que cuenta esta institución, ya sea en España o en el extranjero.

El acuerdo que certifica la donación, según informa hoy el Cervantes en una nota, lo han suscrito Carmen Caffarel, directora del Instituto, y Germana Ferrari.

Ambas han concertado que el Cervantes "se convierta en el responsable de la correcta conservación, exposición y seguridad de estas obras", hasta ahora propiedad de Ferrari.

El conjunto de litografías de la donación pertenece a la serie «Don Qui», que el artista realizó en 1985. Todas ellas están numeradas y firmadas por Matta y tienen como protagonista casi exclusivo a Don Quijote de la Mancha, personaje cervantino por el que el chileno sentía una gran admiración.

Matta creó estas piezas a modo de traducción gráfica de varios capítulos y episodios de la novela, que fue una de sus principales fuentes de inspiración.

"En vista de su valor y relevancia cultural, las obras representan un importantísimo añadido para el patrimonio del Instituto Cervantes", en cuya sede central se expuso entre el 8 de marzo y el 15 de mayo la muestra «Don Qui. El Quijote de Matta», compuesta parcialmente por las litografías donadas, se afirma en la nota.

Considerado el último gran representante del surrealismo, Roberto Matta (Santiago de Chile, 1911 - Civitavecchia, Italia, 2002) fue uno de los artistas latinoamericanos más polifacéticos y significativos del siglo XX.

Matta ejerció además una enorme influencia en el arte abstracto norteamericano, a raíz de su exilio en Estados Unidos en 1942, así como en Europa, adonde regresó en 1948.

Su formación como arquitecto y su constante búsqueda de nuevas formas de expresión lo llevaron a desarrollar su carrera en disciplinas como la pintura, la ilustración, la escultura, el diseño o la poesía. Su obra fue reconocida con algunos de los más prestigiosos galardones, entre ellos el Premio Príncipe de Asturias de las Artes en 1992.

Proveniente de una familia de origen vasco, Matta mantuvo estrechas relaciones con España, donde conoció a Federico García Lorca y a otras figuras de la Generación del 27. Obtuvo la nacionalidad española unos años antes de su muerte.