WASHINGTON (America's Voice).- "Oficialmente Doctor en Derecho. Este Doctorado en Derecho es para el movimiento del Dream Act. La victoria será nuestra", escribió en su muro de Facebook este fin de semana César Vargas al recibirse de abogado.

A través del país se llevan a cabo ceremonias de graduación y entre esos alumnos que con inmensos esfuerzos se reciben de la universidad hay cientos de miles como César, estudiantes indocumentados con un enorme potencial que ofrecer a este país, con impresionantes títulos bajo el brazo, pero todavía sin los documentos de identidad que les permitan sacar el máximo de su preparación y dar lo mejor de sí a este país que conocen como su único hogar.

César se ha convertido en una de las voces nacionales del movimiento a favor del DREAM Act que lo legalizaría a él y a otros miles que por el momento piden al menos ser amparados de la deportación en tanto se define la suerte de proyecto de legalización de jóvenes que completen estudios universitarios o ingresen en el servicio militar. La medida se presentó ante el Congreso, una vez más, la semana pasada.

César, traído por sus padres desde México a los cinco años de edad, se crió en Brooklyn, Nueva York, y se graduó de la misma secundaria que el presidente del subcomité de Inmigración del Senado, Charles Schumer, senador demócrata de Nueva York. Su caso combina los dos aspectos contemplados por el DREAM Act porque su aspiración es ser abogado militar.

El joven dijo a America's Voice que siente una mezcla de sentimientos porque tantos años de esfuerzos y sacrificios culminaron con parte de su sueño hecho realidad: su doctorado en Derecho.

"Es algo por lo que he trabajado muy duro para tener una mejor vida y para mi familia, y para servir a mi comunidad", indicó.

"Pero al mismo tiempo es algo muy difícil porque siento como si todo ese sacrificio no significara nada, como que todo el sacrificio se está tirando a la basura", agregó César.

El joven dedicará diez horas diarias por los próximos dos meses a prepararse para el examen de reválida como abogado, es decir, obtener la licencia para poder ejercer su profesión.

"Pero aunque pase el bar exam no va a significar nada porque no me pueden dar la licencia para ejercer como abogado porque no tengo documentos", dice César.

"Estos títulos son para sentir que eres parte de la sociedad a la que quieres servir y cuando el gobierno no te reconoce es como que no eres nadie, como si fueras un criminal", agregó.

"El DREAM Act es, finalmente, la solución que necesitamos, pero mientras tanto, necesitamos que el presidente nos ampare de la deportación. Que otorgue a los jóvenes como yo la oportunidad de trabajar, de vivir sin miedo", reiteró César.

El joven abogado se refiere a la petición formulada al presidente para que eche mano de su autoridad ejecutiva para amparar de la deportación, como grupo, a jóvenes como César que llenen los requisitos del DREAM Act. La acción diferida no supone legalización. Es un amparo temporal y revocable.

El presidente Barack Obama, también abogado, ha reiterado que algunos quisieran que pasara por alto al Congreso, pero lo que se le está solicitando es que emplee su poder ejecutivo para frenar las deportaciones de estos jóvenes en tanto se define el futuro del DREAM Act o de la reforma migratoria integral.

Como abogado, César opina que la respuesta de Obama "es una excusa política".

"El tiene el poder. Históricamente la presidencia ha echado mano de su autoridad ejecutiva para ofrecer alivio administrativo no sólo en inmigración sino en otros asuntos", señala.

Este recién egresado abogado espera que mientras el DREAM Act se concreta, el presidente use su autoridad ejecutiva para amparar a estos futuros profesionales de la deportación en tanto se les abre el camino para contribuir libremente al bienestar económico, la competitividad y el progreso de nuestro país.

Maribel Hastings es asesora ejecutiva y analista de America's Voice

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