El presidente de la Región Autónoma del Tíbet (dependiente del Gobierno chino), Padma Choling, aseguró hoy en rueda de prensa que el Dalai Lama tiene "la puerta abierta" si quiere regresar a China tras más de medio siglo en el exilio, aunque también lanzó fuertes críticas contra el líder religioso.

Según Choling, de etnia tibetana y miembro del Partido Comunista de China, el Dalai Lama "no ha hecho nada bueno por los tibetanos desde que huyó del país en 1959", aunque la cuestión de su retorno "depende de él mismo", señaló en declaraciones citadas por la agencia Xinhua.

"La puerta está abierta de par en par y él conoce la posición del Gobierno central", aseguró el presidente regional tibetano, quien también rechazó la posibilidad de cualquier negociación con el gobierno tibetano en el exilio, con sede en Dharamsala (India) y ligado al Dalai Lama.

Choling destacó que el único gobierno legal que representa a los tibetanos es el de la región autónoma que él representa, y señaló que ningún país del mundo lo reconoce, recordando que Pekín abolió en 1959 el "sistema feudal de servidumbre, en el que las autoridades política y religiosa estaban unidas".

El líder comunista también rechazó el proceso de sucesión del gobierno tibetano en el exilio celebrado en el abril, por el cual el Dalai Lama se retiró de la política y el profesor Lobsang Sangay fue elegido por sufragio universal nuevo primer ministro.

"No importa que se retire o no, el Dalai Lama no tiene permiso para sabotear la felicidad de los tibetanos", opinó el líder regional.

China asegura que el Tíbet es desde hace siglos parte inseparable de su territorio, mientras que los tibetanos argumentan que la región fue durante mucho tiempo virtualmente independientemente hasta que fue ocupada por las tropas comunistas, en 1951.

La región ha protagonizado varias protestas en los últimos años, entre ellas las que en marzo de 2008 causaron una veintena de muertos en la capital regional, Lhasa, y en las últimas semanas ha habido nuevas tensiones a causa del "asedio" de las autoridades chinas a un conocido monasterio budista.

El incidente, que reavivó los enfrentamientos entre tibetanos y autoridades chinas, se produjo en la zona del monasterio de Kirti, en la provincia suroccidental china de Sichuan (límite entre el altiplano tibetano y las zonas mayoritariamente pobladas por chinos de la etnia han).

Las tensiones se dispararon el 16 de marzo, cuando un monje menor de edad del monasterio, Phuntsog, se quemó a lo bonzo, falleciendo un día después.